
Una curiosa intervención artística en Morón se volvió tema de conversación de los vecinos, principalmente por la contradicción entre el mensaje y su contexto. El lugar en cuestión se encuentra sobre la calle Domingo French 117, en el Oeste del conurbano bonaerense. Allí, hace algunas semanas, apareció un mural con la imagen de Cristina Fernández de Kirchner y la frase “Cristina Libre”, pintado dentro del predio donde funciona el Centro Cultural Nuevo Encuentro.
El mural, de grandes dimensiones, muestra a la exmandataria nacional acompañado por colores vivos y el lema de apoyo que suele verse en manifestaciones kirchneristas. Sin embargo, lo que llamó la atención es que la pintura no da directamente a la calle, sino a un patio interno del lugar, separado del paso peatonal por una reja negra.

Desde la vereda, los transeúntes observan el mural a través de los barrotes, generando una imagen visual paradójica: mientras la pared proclama “Cristina Libre”, la figura de la expresidenta se ve literalmente “detrás de las rejas”.
Vecinos del barrio compartieron fotos y comentarios irónicos en redes sociales, señalando la contradicción entre el mensaje del mural y su entorno. “Hermoso mural, pero el mensaje se perdió con la reja”, escribió un usuario. Otros destacaron el trabajo artístico y lo interpretaron como una “ironía involuntaria del contexto político actual”. Un detalle proporcionado por un lector de nuestro medio reveló un curioso intercambio: mientras captaba las imágenes, un vehículo pasó despacio y le gritó: “no le saques foto a esa mier*…”, a lo que respondió: “¡pero si está enrejada!”. Y la devolución no tardó en llegar: “¡Entonces sí!”.

El Centro Cultural Nuevo Encuentro, identificado con el espacio político que lidera Martín Sabbatella, no emitió declaraciones oficiales sobre la obra ni su autoría. En el lugar, se realizan habitualmente actividades culturales, charlas y talleres vinculados al pensamiento progresista y a la militancia kirchnerista.
Mientras tanto, el mural continúa generando repercusiones entre vecinos y visitantes, que se detienen a observarlo, debatir y fotografiar una escena que —entre arte y casualidad— refleja, quizás sin proponérselo, la polarización simbólica que aún despierta la figura de Cristina Fernández en la sociedad argentina.


