
Con la expectativa de avanzar en un tratado comercial bilateral, Milei y Trump podrían reunirse a mediados de agosto. Las negociaciones aún definen si el encuentro será en Washington o Buenos Aires.
La posibilidad de una cumbre entre Javier Milei y Donald Trump comenzó a tomar forma concreta en las últimas horas. Aunque en principio se barajaba la idea de una visita oficial de Milei a la Casa Blanca, tras la llegada esta semana de una comitiva estadounidense a la Casa Rosada, ahora gana fuerza la alternativa de que sea Trump quien viaje a Buenos Aires.
Según confirmó este miércoles una alta fuente del Gobierno argentino, el primer encuentro bilateral entre ambos líderes se realizaría a mediados de agosto, aunque aún resta definir el lugar exacto del encuentro: Washington o la capital argentina.
La visita de Kristi Noem, representante del ala republicana, marcó un paso clave en la profundización del vínculo. Durante su estadía en Buenos Aires, se firmó un acuerdo para incluir a Argentina en el programa de exención de visas, facilitando así los viajes de ciudadanos argentinos a Estados Unidos.
Pero el eje central de la cumbre será económico y comercial. El Gobierno argentino busca sellar con Trump un acuerdo de libre comercio, que incluiría arancel cero para más de 100 productos nacionales con destino a EE.UU., así como mayor apertura del mercado argentino para bienes de origen norteamericano.
El embajador argentino en Estados Unidos, Alejandro Oxenford, confirmó que las gestiones diplomáticas están en marcha. “Las agendas de ambos presidentes son intensas, pero no va a pasar mucho tiempo hasta que se concrete la reunión”, sostuvo en declaraciones radiales. Y añadió: “Sería un honor enorme que el presidente republicano nos visite. La invitación fue muy bien recibida”.
Mientras tanto, en la Cancillería argentina y en el entorno de Milei ya se preparan para lo que podría convertirse en una cumbre histórica para la relación bilateral. En paralelo, se espera una definición en los próximos días sobre quién será finalmente el anfitrión: ¿la Casa Blanca o la Casa Rosada?


