La tensión en el movimiento obrero va en aumento. Distintos gremios comenzaron a exigirle públicamente a la Confederación General del Trabajo que convoque a un paro general con movilización para rechazar la reforma laboral que el oficialismo buscará aprobar en la Cámara de Diputados. Desde los sectores más combativos advierten que “sobran motivos” para una huelga y que sin un plan de lucha será imposible frenar la ley.

El proyecto obtuvo media sanción el miércoles pasado en el Senado, donde fue aprobado en general con 42 votos a favor y 30 en contra. El Gobierno apuesta ahora a sostener el texto sin cambios en Diputados. Sin embargo, antes de la votación en la Cámara Alta, la CGT negoció modificaciones que quedaron plasmadas en el dictamen final: se introdujeron 28 cambios, entre ellos el mantenimiento de las cuotas solidarias y la eliminación del artículo que reducía las contribuciones patronales destinadas a las obras sociales, dos puntos reclamados por la central obrera.

Pese a esas concesiones, sectores sindicales consideran que el espíritu del proyecto sigue afectando derechos laborales. El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica, Abel Furlán, cuestionó el rol de la conducción cegetista y anticipó que llevarán un pedido formal para que el triunvirato convoque a una huelga durante el tratamiento en Diputados. “No había nada que negociar en esos 213 artículos”, sostuvo, al considerar que la iniciativa implica un retroceso para los trabajadores.

En la misma línea se expresó el titular de la Asociación Trabajadores del Estado, Rodolfo Aguiar, quien reclamó que la CGT active una medida de fuerza nacional. “Están dadas todas las condiciones”, afirmó, y aseguró que el escenario exige una respuesta contundente del movimiento obrero.

También la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso se sumó al reclamo. Su secretario general, Daniel Yofra, planteó que sin un paro general será difícil detener la reforma. “Ojalá reaccionen antes del debate en Diputados”, expresó, al tiempo que insistió en la necesidad de un plan de lucha coordinado.

El oficialismo buscará dictamen de mayoría el miércoles 18 de febrero para llevar el proyecto al recinto al día siguiente. En ese contexto, el Frente de Sindicatos Unidos (Fresu) —que nuclea a la UOM, Aceiteros, las dos CTA y ATE, entre otros— anunció un nuevo esquema de protestas. La organización confirmó movilizaciones en distintas provincias y un paro con marcha al Congreso el día que se trate la reforma en la Cámara Baja.

Aguiar fue más allá y sostuvo que el objetivo es generar una presión mayor que la que enfrentaron los senadores durante el debate en la Cámara Alta. Según planteó, no descartan lograr que el tratamiento se demore o incluso que la iniciativa no prospere.

A la convocatoria se sumarían otros gremios, entre ellos la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas, la Federación Gráfica Bonaerense, la Asociación Obrera Minera Argentina, además de sindicatos de molineros, docentes universitarios y trabajadores viales.

Con la reforma laboral a punto de desembarcar en Diputados, el clima interno en la CGT se recalienta. Mientras la conducción evalúa los pasos a seguir, la presión de los gremios crece y el escenario de conflicto parece inevitable.