En medio de una semana clave para el vínculo con los mercados, el Tesoro nacional vuelve a salir a buscar financiamiento con una nueva licitación de deuda en el mercado local. La operación se produce mientras el Gobierno participa de la llamada “Argentina Week” en Estados Unidos, un evento orientado a captar el interés de inversores internacionales.
La subasta tiene además un condimento político y técnico relevante: será la primera licitación liderada por el nuevo secretario de Finanzas, Federico Furiase, quien asumió recientemente el rol dentro del Ministerio de Economía.
El objetivo central es colocar nuevamente el bono en dólares con vencimiento en 2027, instrumento que el Gobierno ya ofreció previamente. En esta oportunidad, el Tesoro buscará captar hasta US$150 millones en la licitación primaria, aunque el esquema contempla una segunda ronda al día siguiente que podría sumar otros US$100 millones.
Detrás de esta estrategia hay una meta más amplia. El programa prevé emisiones por hasta US$2000 millones, fondos que serían utilizados para afrontar compromisos de capital de bonos en moneda extranjera que vencen en julio de 2026, cuando las obligaciones rondarán los US$2700 millones. Para alcanzar ese objetivo, el Tesoro deberá sostener un ritmo de colocaciones significativo en las próximas subastas.
Pero el desafío más inmediato aparece en el frente doméstico. Este jueves el Gobierno enfrenta vencimientos de deuda en pesos por unos $9,6 billones, una cifra considerable dentro del calendario financiero. Al cierre de la semana pasada, el Tesoro contaba con cerca de $4,3 billones depositados en su cuenta del Banco Central, por lo que no alcanza para cubrir la totalidad de los compromisos sin acudir al mercado.
Por esa razón, la clave de la jornada será el nivel de renovación de los títulos, conocido en el mercado como “rollover”. Analistas del sector financiero estiman que existe margen para lograr una renovación cercana al 100%, incluso sin necesidad de convalidar tasas demasiado elevadas frente al mercado secundario.
La relativa calma cambiaria de las últimas semanas, pese a un escenario internacional más turbulento, también aparece como un factor que juega a favor del Gobierno. Según informes privados, este contexto permitiría sostener tasas de interés relativamente bajas, lo que ayudaría a reducir el costo de financiamiento.
Sin embargo, algunos analistas advierten que renovar menos deuda de la que vence podría implicar una mayor inyección de pesos en la economía, algo que el equipo económico buscaría evitar para no generar presión sobre el dólar en un contexto global todavía incierto.
En esta licitación, el Tesoro pondrá sobre la mesa un menú amplio de instrumentos, con 11 alternativas para los inversores. Además del bono en dólares que vence en octubre de 2027, se ofrecerán distintos títulos en pesos con estructuras variadas de rendimiento.
Entre ellos aparecen letras y bonos a tasa fija, instrumentos ajustados por inflación mediante el índice CER, papeles vinculados a la tasa mayorista de plazos fijos conocida como Tamar, y también títulos atados a la evolución del tipo de cambio oficial, conocidos como dólar linked.
Con este esquema, el Ministerio de Economía busca atraer distintos perfiles de inversores, desde quienes prefieren cobertura frente a la inflación hasta quienes buscan protección ante movimientos del dólar o rendimientos a tasa fija.
La licitación de este jueves será observada de cerca por el mercado. El resultado no solo mostrará la capacidad del Gobierno para renovar vencimientos millonarios, sino también la confianza de los inversores en los instrumentos que ofrece el Tesoro en el actual escenario financiero.



