El Gobierno buscará este martes avanzar en la aprobación de la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei, en una jornada clave de negociaciones en el Senado. La encargada de encabezar las conversaciones será Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta, quien intentará cerrar acuerdos con el denominado “grupo de los 44”, la mayoría circunstancial que ya acompañó al oficialismo en votaciones anteriores.
La reunión está prevista para las 15 horas y se realizará en las oficinas del bloque radical. Allí, Bullrich llevará las respuestas del Ejecutivo a los reclamos planteados por los bloques dialoguistas y por varios gobernadores, especialmente en los puntos más sensibles del proyecto, que combinan aspectos laborales y fiscales.
Aunque el oficialismo tiene asegurada la aprobación en general de la iniciativa, el principal desafío es garantizar los votos artículo por artículo, en especial en aquellos que forman el núcleo de la reforma y que el Gobierno considera centrales para fomentar el empleo registrado.
Uno de los ejes que más tensiones genera es la rebaja del Impuesto a las Ganancias para las empresas, una medida que impacta directamente en la recaudación de las provincias. Los gobernadores aliados reclaman algún tipo de compensación ante la baja de la alícuota, al advertir que la modificación podría significar una pérdida millonaria para sus arcas. Desde el Ejecutivo aseguran que el efecto fiscal será gradual y que recién se sentirá en los próximos años.
A este punto se suma la discusión por la reducción de aportes patronales, que despierta preocupación por su impacto en el sistema previsional, y la eliminación o modificación de impuestos internos a bienes considerados suntuarios, como autos de alta gama, embarcaciones y aeronaves.
Otro capítulo delicado es la creación del Fondo de Asistencia Laboral, un mecanismo que busca cubrir las indemnizaciones por despido a través de un aporte empresarial. En las negociaciones se analiza limitar su alcance únicamente a las pequeñas y medianas empresas, dejando afuera a las grandes compañías, como parte de las concesiones que evalúa el oficialismo para destrabar apoyos.
Las conversaciones parlamentarias se desarrollan en paralelo al diálogo que mantiene el ministro del Interior con los gobernadores, que presionan para evitar cambios que afecten sus finanzas. En ese contexto, Bullrich apuesta a negociar hasta último momento, con el objetivo de evitar que se caigan los artículos más importantes del proyecto.
La Libertad Avanza cuenta con 21 senadores propios y necesita el respaldo del PRO, del radicalismo y de los bloques provinciales para alcanzar el número necesario que permita abrir la sesión y aprobar la ley tanto en general como en particular. La expectativa del Gobierno es llegar al 11 de febrero con un acuerdo cerrado que le permita avanzar con una de las reformas estructurales más importantes de su agenda.



