Desde casi 4.000 metros de profundidad, los científicos desplegaron un cartel que decía “Gracias por el apoyo”.

La misión “Talud Continental IV” concluyó con un mensaje de los investigadores desde las profundidades, que rápidamente se convirtió en símbolo del reclamo por más apoyo a la ciencia nacional.

El fondo del Mar Argentino fue escenario de un momento histórico que conquistó a todos. En el cierre de la expedición “Talud Continental IV”, un grupo de científicos del Conicet desplegó un cartel con un mensaje simple pero cargado de significado: “Gracias por el apoyo”. La escena, transmitida en vivo desde casi 4.000 metros de profundidad, emocionó a miles de personas y se volvió viral en las redes sociales.

La transmisión en vivo, que durante dos semanas permitió acompañar cada hallazgo en el Cañón Submarino de Mar del Plata, no solo se convirtió en un fenómeno de audiencias, sino también en un símbolo del valor de la ciencia argentina y del reclamo de sus trabajadores.

Este domingo a las 16, en la última inmersión del robot submarino ROV SuBastian —operado por el Schmidt Ocean Institute junto a más de 30 investigadores argentinos— apareció la imagen que cerraría esta experiencia inédita. Con el cartel de agradecimiento flotando frente a la cámara, los científicos celebraron dos semanas de trabajo intenso en el mar y un vínculo único con una audiencia que superó los 80.000 espectadores en YouTube.

La misión documentó especies nunca antes vistas en aguas argentinas, como el pulpo “Dumbo” y la estrella de mar “culona”, y dejó registros audiovisuales que ahora serán incorporados en repositorios abiertos como Conicet Digital, OBIS y GenBank, para que investigadores de todo el mundo puedan acceder al material.

La magnitud del interés fue tal que la transmisión llegó a medios internacionales como The New York Times, que además de reseñar los hallazgos, mencionó la tensión entre la comunidad científica y el gobierno del presidente Javier Milei.

En las redes, la expedición sumó miles de seguidores que interactuaban minuto a minuto con los científicos. Incluso bautizaron a algunos de ellos, como Natalia Costanzo, apodada “Coralina” por su entusiasmo y su manera de explicar cada descubrimiento con calidez y asombro.