Tenía 22 años, estudiaba Enfermería y soñaba con dedicar su vida al cuidado de los demás. Lo que iba a ser un viaje breve para visitar a sus abuelos y disfrutar de los corsos en el interior de Santiago del Estero terminó en una escena de horror que conmociona a toda la provincia. Thania Santillán fue asesinada a balazos por su novio en el paraje Las Tinajas, departamento Moreno, y el agresor permaneció atrincherado junto al cuerpo durante casi una hora antes de ser detenido.
Thania vivía en el barrio General Paz, en la capital santiagueña, junto a sus padres y su hermana. Desde hacía años había construido allí su círculo de afectos y estudio. Cursaba el segundo año de la carrera de Enfermería en la Escuela Normal Superior General Manuel Belgrano, donde compañeros y docentes la describen como una joven comprometida, responsable y siempre dispuesta a ayudar. Su vocación de servicio no era un discurso: participaba en acciones solidarias y se destacaba por su empatía con los demás.
Su sensibilidad también se extendía a los animales, por los que sentía un amor profundo. Pero además de su perfil solidario, tenía una faceta artística que recién comenzaba a animarse a mostrar. En noviembre pasado, durante un encuentro escolar, se subió a un escenario y cantó frente a sus compañeros. Era un sueño que llevaba en silencio y que la entusiasmaba.
En sus redes sociales dejaba ver otra de sus grandes pasiones: era fanática de Karina “La Princesita”. Guardaba con orgullo fotos junto a la cantante, tomadas en distintos recitales. Eran postales de una joven llena de proyectos, con planes de futuro y ganas de crecer, como la definió su propia madre en un mensaje público cargado de dolor.
El viaje al interior había sido planificado como una visita familiar aprovechando los corsos en la zona de Las Tinajas. Su intención era regresar a la capital ese mismo fin de semana para retomar las clases. Sin embargo, en la madrugada del viernes, en un camino vecinal, todo cambió. Según la investigación, Diego Salto le disparó al menos tres veces con un arma de fuego y la mató en el acto.
Tras el ataque, el agresor se atrincheró durante aproximadamente una hora junto al cuerpo y deambuló armado por la propiedad hasta que fue reducido por efectivos de la Comisaría de Quimilí. La escena dejó a la comunidad en estado de shock y obligó a la intervención inmediata de la Policía y la Justicia.
La familia de Thania se enteró de lo ocurrido y viajó de urgencia al interior. En redes sociales, su madre, Ivanna Patricia Medina, expresó un mensaje desgarrador en el que habló de “sueños truncados” y de la dificultad de asumir una pérdida tan injusta. “Tan joven, llena de proyectos”, escribió, en una despedida atravesada por el dolor y la fe.
Un dato que impactó a sus allegados es que la familia desconocía la relación que mantenía con Salto. Según trascendió, ni siquiera sabían de su existencia. Ese aspecto será uno de los puntos que buscará esclarecer la investigación, que intentará determinar si existían antecedentes de violencia previos al crimen.
La causa quedó a cargo de la fiscal Lucía González Farías, quien la caratuló como femicidio. El acusado permanece detenido, mientras se aguardan los resultados de la autopsia para precisar la mecánica del ataque. En el lugar del hecho se secuestró el arma utilizada y se tomaron testimonios que podrían resultar claves para reconstruir las horas previas al asesinato.
