Home Ciencia & Salud Investigan un fármaco que podría reparar el cartílago dañado por la osteoartritis

Investigan un fármaco que podría reparar el cartílago dañado por la osteoartritis

Científicos de la Universidad de Yale estudian una nueva aplicación de la lacosamida, un medicamento utilizado contra la epilepsia. Combinado con un gel especial, mostró resultados prometedores para proteger los tejidos articulares, aunque todavía debe demostrar su eficacia en pacientes.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, estudia una nueva alternativa para el tratamiento de la osteoartritis, una enfermedad que provoca el deterioro progresivo del cartílago de las articulaciones y afecta la movilidad y la calidad de vida de millones de personas.

La investigación, publicada en la revista científica Bioactive Materials, analiza el potencial de la lacosamida, un medicamento que ya cuenta con la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) para tratar determinados tipos de epilepsia.

Los científicos encontraron que, mediante un sistema de administración localizado, el fármaco podría contribuir a disminuir los procesos que degradan el cartílago y favorecer mecanismos relacionados con su conservación y reparación.

El avance resulta relevante porque los tratamientos disponibles para la osteoartritis se concentran principalmente en aliviar el dolor, mejorar la movilidad y controlar los síntomas, pero no permiten regenerar de manera comprobada el cartílago deteriorado.

Sin embargo, los resultados de esta investigación todavía no significan que exista un tratamiento aprobado capaz de revertir la osteoartritis en seres humanos.

Cómo funciona el medicamento que estudian en Yale

La lacosamida es un medicamento utilizado actualmente para tratar la epilepsia. Su posible aplicación en enfermedades articulares representa una estrategia conocida como reposicionamiento farmacológico, que consiste en investigar nuevos usos para sustancias que ya tienen aplicaciones médicas autorizadas.

Según los resultados difundidos por el equipo de Yale, determinadas concentraciones del fármaco estimularon procesos celulares asociados con la producción de componentes necesarios para mantener el cartílago.

Al mismo tiempo, observaron una reducción de mecanismos relacionados con la degradación del tejido articular.

Los investigadores también identificaron la activación de proteínas vinculadas con la respuesta al estrés celular, la regulación de la inflamación y la protección de los tejidos.

“Estas proteínas crean un entorno propicio para el mantenimiento del cartílago. Permiten que los efectos del fármaco se extiendan más allá de las células individuales e influyan en todo el tejido”, explicó Chuan-Ju Liu, uno de los autores del estudio.

El objetivo de esta línea de investigación es desarrollar una terapia que no se limite a disminuir el dolor, sino que también pueda modificar los procesos responsables del deterioro articular.

Un gel que permite liberar el medicamento durante semanas

Uno de los principales desafíos para administrar medicamentos directamente en las articulaciones es que las sustancias inyectadas pueden eliminarse rápidamente del lugar donde deben actuar.

Para superar esa dificultad, los investigadores desarrollaron un hidrogel a base de colágeno tipo II, diseñado para transportar la lacosamida y mantenerla dentro de la articulación durante más tiempo.

El material permanece líquido a baja temperatura, lo que permite administrarlo mediante una jeringa. Una vez que alcanza la temperatura corporal, adquiere una consistencia gelatinosa.

Este cambio permite que el medicamento permanezca concentrado en la zona tratada y se libere gradualmente durante varias semanas.

La administración localizada también busca reducir la exposición del resto del organismo al fármaco, dado que la lacosamida puede producir efectos adversos cuando se utiliza por vía sistémica.

De todos modos, la seguridad de esta nueva formulación deberá evaluarse específicamente antes de considerar su utilización clínica para la osteoartritis.

Qué es la osteoartritis y por qué afecta la movilidad

La osteoartritis, también conocida como artrosis, es una enfermedad articular crónica caracterizada por alteraciones progresivas del cartílago y de otras estructuras que forman parte de las articulaciones.

El cartílago cumple una función esencial: recubre los extremos de los huesos y facilita que puedan moverse entre sí con menor fricción. Cuando este tejido se deteriora, pueden aparecer dolor, rigidez, inflamación y limitaciones para realizar movimientos cotidianos.

Las rodillas, las caderas, las manos y la columna vertebral se encuentran entre las zonas que pueden verse afectadas. La edad, las lesiones articulares previas, el exceso de peso y determinados factores genéticos pueden aumentar el riesgo de desarrollar la enfermedad.

Los tratamientos actuales incluyen actividad física adaptada, rehabilitación, control del peso, medicamentos para aliviar los síntomas y, en situaciones avanzadas, intervenciones quirúrgicas.

Por eso, encontrar una terapia capaz de actuar directamente sobre los mecanismos de deterioro del cartílago constituye uno de los principales objetivos de la investigación en enfermedades articulares.

Qué falta para que pueda utilizarse en pacientes

Aunque la lacosamida ya está aprobada por la FDA, esa autorización corresponde a su utilización para determinadas formas de epilepsia y no se extiende automáticamente al tratamiento de la osteoartritis.

La nueva formulación intraarticular requiere estudios adicionales para establecer su seguridad, las dosis adecuadas, la duración de sus efectos y su eficacia en personas con la enfermedad.

Los investigadores consideran que trabajar con un medicamento previamente autorizado podría facilitar algunas etapas del desarrollo, aunque no elimina la necesidad de realizar ensayos clínicos.

“No solo estamos desarrollando un tratamiento. Estamos desarrollando un sistema que permite que el medicamento actúe con mayor eficacia donde más importa”, señaló Liu.

El investigador agregó que el objetivo es avanzar más allá del control de los síntomas y acercarse a una terapia capaz de modificar la evolución de la enfermedad.

Por ahora, la lacosamida no constituye un tratamiento establecido para la osteoartritis, y los resultados difundidos deben interpretarse como un avance de investigación.

El estudio abre una nueva posibilidad para abordar el deterioro del cartílago, pero serán las próximas investigaciones las que determinen si esta estrategia puede convertirse en una alternativa terapéutica segura y eficaz para los pacientes.

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