Home En Contexto El Niño se encamina a un episodio excepcional y NOAA advierte sobre...

El Niño se encamina a un episodio excepcional y NOAA advierte sobre un posible récord

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos elevó a más del 90% la probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno del hemisferio norte. Para el trimestre octubre-diciembre existe además un 75% de probabilidad de un episodio histórico.

Las previsiones sobre El Niño se volvieron todavía más relevantes durante los últimos días. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó que existe una probabilidad superior al 90% de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno boreal de 2026-2027.

El organismo estadounidense fue todavía más lejos en su última actualización: estimó en 75% la probabilidad de que el período octubre-diciembre de 2026 registre un episodio histórico, con una intensidad que podría superar a los eventos de El Niño observados desde 1950.

La magnitud prevista explica por qué el fenómeno comenzó a ser seguido con especial atención por los organismos meteorológicos internacionales. Sin embargo, hablar de un posible récord no significa que todos sus efectos vayan a ser récord en todas las regiones del planeta.

El Niño es un fenómeno climático de escala global que comienza con un calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial. Esa alteración modifica la circulación atmosférica y genera cambios en los patrones habituales de temperatura y precipitaciones en distintas partes del mundo.

La intensidad del fenómeno se determina mediante indicadores oceánicos y atmosféricos. Entre ellos se encuentra la temperatura de la superficie del mar en sectores específicos del Pacífico tropical. Cuando esas anomalías alcanzan determinados valores y se mantienen durante un período determinado, el fenómeno adquiere mayor intensidad.

La actual evolución muestra una señal particularmente marcada. NOAA sostiene que El Niño se está fortaleciendo y que las probabilidades de alcanzar una intensidad muy fuerte superan ampliamente el 90%.

Las consecuencias no se distribuyen de manera uniforme. Un mismo episodio puede favorecer lluvias superiores a las habituales en algunas regiones y condiciones más secas en otras, además de modificar temperaturas y aumentar la probabilidad de determinados eventos extremos.

En Sudamérica, la señal de El Niño resulta especialmente importante para el análisis de las precipitaciones. La interacción entre el fenómeno y otros patrones atmosféricos puede favorecer períodos de lluvias intensas en determinadas áreas, aunque la magnitud y distribución concreta de esos eventos no puede determinarse únicamente a partir del estado del Pacífico.

Argentina ocupa un lugar relevante dentro de ese seguimiento. La experiencia de episodios anteriores muestra que El Niño puede influir sobre los patrones de lluvia del país, pero sus efectos varían según la región y la estación.

En ese sentido, una previsión de El Niño muy fuerte no equivale a una predicción meteorológica para una ciudad determinada. La escala climática permite anticipar tendencias y aumentar la preparación, pero no establece por sí misma cuándo ocurrirá una tormenta, cuánta lluvia caerá en una localidad o si se producirá una inundación.

La diferencia es importante porque el término “récord” puede generar interpretaciones exageradas. Lo que NOAA está señalando es una probabilidad estadística de que la intensidad del fenómeno, medida según los indicadores utilizados para El Niño, alcance niveles excepcionales.

El escenario previsto para el último trimestre del año convierte a los próximos meses en un período clave de observación. La evolución de las temperaturas del Pacífico, la respuesta de la atmósfera y los patrones regionales permitirán determinar cómo se traducirá esa señal global en cada territorio.

Mientras tanto, los organismos meteorológicos mantienen una conclusión central: el riesgo de un El Niño excepcionalmente intenso es hoy significativamente mayor que el previsto meses atrás.

La advertencia no anticipa un único escenario para todo el planeta. Marca, en cambio, la necesidad de observar con atención un fenómeno capaz de modificar durante meses los patrones climáticos de amplias regiones.

Salir de la versión móvil