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Del Louvre a Neuquén: la seguridad de las obras de arte y el operativo que marcó un precedente

En base en su experiencia, Oscar Smoljan recordó los grandes operativos de seguridad que se realizaron en Neuquén para el traslado y custodia de obras de arte, coordinados con el Ejecutivo Nacional y las fuerzas de seguridad del país.

El reciente robo en el Louvre, donde fueron sustraídas joyas históricas de Napoleón y de la corona francesa, reabrió el debate sobre la responsabilidad de los Estados en la protección del patrimonio artístico. En diálogo exclusivo con la Redacción de Diario Confluencia, el exdirector del Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén, Oscar Smoljan, señaló que este hecho evidencia la necesidad de protocolos rigurosos, mientras recuerda que experiencias exitosas en la provincia, como el traslado de obras de Rembrandt, muestran cómo la planificación y coordinación pueden garantizar la seguridad de piezas de incalculable valor.

El robo que conmocionó al mundo

El robo tuvo lugar en la Galería de Apolo, una de las salas más emblemáticas del Louvre, donde se exhiben desde 1887 las joyas históricas de la corona francesa, incluyendo el diamante Régent, la corona de Luis XV, la diadema de la emperatriz Eugenia, un broche en forma de lazo de corsage, y collares y pendientes de zafiros y esmeraldas de las reinas María Amalia, Hortensia y María Luisa.

En ese sentido, Oscar Smoljan señaló:

“Se supone que los Estados tienen más recursos y más tecnología que las organizaciones de robo de obras de arte. En el caso de Francia, siendo un país de primer mundo, el Estado tiene mucha responsabilidad, porque no puede ser que una organización con cuatro personas y un camión entre tan fácilmente por las ventanas”.

El robo, consumado en apenas siete minutos, dejó en evidencia que incluso los museos más prestigiosos del mundo requieren revisión constante de sus protocolos de seguridad.

Seguridad y protocolos: lecciones de Neuquén

Con base en su experiencia, Smoljan recordó los grandes operativos de seguridad que se realizaron en Neuquén para el traslado y custodia de obras de arte, coordinados con el Ejecutivo Nacional y las fuerzas de seguridad.

“Son muchos los protocolos y esfuerzos que hay que hacer para garantizar la seguridad de una obra. Cada detalle, desde convenios con embajadas hasta la coordinación de quienes custodian y reciben las piezas, es vital”, aseguró.

Durante su gestión, cabe recordar que Smoljan logró que obras de artistas como Picasso, Rembrandt, Goya, Miró, Dalí, Rodin, Toulouse-Lautrec y otros grandes del arte europeo, que van desde el Renacimiento hasta el Impresionismo, llegaran a Neuquén. Estas experiencias, según el exdirector, demuestran que la seguridad es una responsabilidad compartida y planificada minuciosamente.

El operativo de seguridad detrás de «Rembrandt» en Neuquén

Entre los múltiples arribos, Smoljan destacó la exposición “Rembrandt en Argentina”, posible gracias a su relación con el embajador de Holanda, Jan Craanen, y su hijo. “Esta muestra fue posible gracias a la relación que construí con el embajador de Holanda, Jan Craanen, y su hijo, quienes incluso visitaron Villa El Chocón», recuerda.

Las obras salieron directamente de la Casa de Rembrandt en Ámsterdam, pasaron por Buenos Aires y luego llegaron a Neuquén, «siendo la primera vez que viajaban a América Latina”, relató.

El traslado dentro del país «se realizó con la custodia de la Gendarmería, y el trayecto terrestre hasta Neuquén contó con una guardia especial, vehículos y camiones que protegían las obras. Al llegar a la ciudad, la seguridad involucró a la Seguridad de la Municipalidad, – quien era la responsable de ese Museo- ; la Policía Federal y parte de Gendarmería, asegurando que ningún incidente empañara la exposición«.

“Gracias a Dios nunca tuvimos que lamentar ningún hecho desafortunado”, afirmó Smoljan, subrayando la importancia de la coordinación entre distintas instituciones y la planificación de cada detalle.

El contraste entre el robo en el Louvre y el operativo en Neuquén demuestra que el resguardo de obras de arte no depende solo del prestigio del museo, sino de la organización y la previsión en cada traslado y custodia. Mientras en Francia se cuestiona la seguridad de uno de los museos más importantes del mundo, la experiencia neuquina evidencia que con protocolos rigurosos y cooperación entre distintas instituciones, es posible proteger obras de valor histórico y cultural incalculable.

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