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Arrancaron una obra emblemática de «Ni Una Menos» en la Fiesta de la Confluencia

La obra “Yo soy Todas”, del artista neuquino Martín Villalba, fue retirada y arrojada a un costado para instalar una grúa recreativa contratada por la organización del evento. El artista habló de “femicidio al arte” y denunció una nueva forma de violencia simbólica en el espacio público.

La emblemática obra «Yo Soy Todas«, instalada hace años en el Paseo de la Costa de Neuquén y realizada por el artista Martín Villalba, fue arrancada de su emplazamiento y tirada a metros del río Limay, un hecho generó angustia y repudio, dado que no es la primera vez que sucede, teniendo en cuenta lo registrado en 2023 cuando apareció «tirada» en un baldío cercano, dentro de la Isla 132, predio donde –durante la misma fecha– se lleva adelante la Fiesta Nacional de la Confluencia. Ésta vez, fue el propio artista quien a través de sus redes sociales contó y dio a conocer: «Anoche fui caminando a recorrer esta Fiesta. Otra vez arrancada, ultrajada, abusada y dejada tirada #yosoytodas una vez mas abusada», comienza diciendo Villalba, que además tildó el hecho como un «Femicidio al arte».

El hecho generó conmoción y rechazo no sólo en el mundo del arte, ya que la obra, que forma parte del paisaje urbano y de la memoria colectiva de Neuquén, nació como homenaje permanente a las mujeres víctimas de violencia de género.

«la primera vez fue atroz, quedó tirada en un baldío y nadie levantó la mano haciéndose cargo de aquel abuso a Yo soy todas«.

En este contexto, a través de un video que publicó en sus redes sociales, Villalba apuntó directamente a la instalación de una obra recreativa que forma parte de la grilla de actividades de la Fiesta Nacional de la Confluencia. Según el artista, la obra «Yo Soy Todas» fue arrancada porque la organización para el funcionamiento de dicha máquina necesitó liberar espacio en el predio. De ser así, se suma una interrogante que pone en jaque, al menos, a Municipalidad de Neuquén: conocer si hubo un pedido formal o determinar si la misma fue quien brindó la permiso para que se realice el desplazamiento de la escultura, lo que significaría un atentado a sus propios valores, ya que desde la misma página oficial del Ejecutivo municipal denominaron a la obra como un Monumento Histórico en la ciudad, además de destacarla por haber sido la primera en ser emplazada en la rambla del Paseo de la Costa, en 2017.

Por otro lado, la denuncia y teoría del artista coincide y se repetiría con algo ya sucedió alrededor de la misma fecha, pero del año 2023, cuando la misma escultura fue tirada a un baldío en el mismo sector, momento en que también denunció que “alguien dio la orden para sacarla”. En aquel entonces, “nadie levantó la mano para hacerse cargo”, afirmó.

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A través de su cuenta de Instagram, Villalba muestra dónde y cómo está «tirada» su obra. Publicación que no tardó en replicarse y sumar señales de apoyo o cometarios adjudicando el hecho a «un horror, una falta de respeto y educación«, mientras muchos otros apuntaron a ¿quiénes son los responsables o los que lo permitieron?

El artista, por su parte, señaló que no hubo aviso previo, «ni cuidado, ni responsabilidad institucional» sobre una obra reconocida, cuidada por la comunidad y cargada de un fuerte contenido simbólico.

Mientras miles de personas disfrutan del evento más masivo de la ciudad, una obra que visibiliza las violencias que atraviesan a las mujeres fue desplazada sin explicación, en silencio y fuera de escena.

Para Villalba, el gesto no es menor: “Yo soy Todas” no solo fue removida físicamente, sino «simbólicamente silenciada».

Lo ocurrido abre preguntas incómodas: ¿Quién decide este tipo de cosas? ¿Puede un evento justificar la decisión? Y si así lo fuera, ¿Es la manera correcta? ¿Se tendría que haber notificado al creador de la obra acerca de la acción de mover de su lugar original? ¿Se tomaron recaudos para cuidar la obra, al momento de desplazarla del lugar? ¿Alguien se hará responsable de esta acción que está a la vista de todos?

Mientras se esperan respuestas, “Yo soy Todas” sigue allí, tirada a la vera del río, como metáfora brutal de aquello por la cual fue concebida.

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