Una mujer de Chubut que atraviesa un cáncer metastásico decidió convertir su experiencia personal en un reclamo público: que Argentina avance en una legislación que permita la eutanasia en determinadas circunstancias. En poco más de un mes, su petición reunió más de 25.000 firmas.
Se trata de Rebeca Fideleff, vecina de Epuyén, en la comarca andina de Chubut. Actualmente continúa realizando sesiones de quimioterapia para intentar detener el avance de la enfermedad, pero decidió involucrarse en el debate sobre el derecho a decidir sobre el final de la propia vida cuando una persona atraviesa una situación de sufrimiento extremo.
“No se trata de querer morir, es no querer sufrir”
Sostiene Fideleff al explicar el sentido de la campaña que comenzó en julio de este año.
La mujer aclara que su reclamo no parte de haber abandonado la lucha contra la enfermedad. Por el contrario, asegura que continúa luchando por vivir, pero plantea que debería existir una alternativa legal para aquellas personas que, frente a una enfermedad terminal y un sufrimiento irreversible, decidan no prolongar ese proceso.
“Sé que, en la última etapa, el cáncer es muy doloroso y no quiero llegar a eso, tampoco que otras personas pasen por lo mismo”, explicó en uno de los mensajes difundidos como parte de su campaña.
Fideleff también sostiene que una eventual legislación no debería obligar a ninguna persona a recurrir a la eutanasia, sino establecer un marco para quienes voluntariamente decidan solicitarla bajo determinadas condiciones.
El debate sobre la eutanasia en Argentina
Actualmente, Argentina no permite la eutanasia. La legislación contempla, en cambio, el derecho a rechazar determinados tratamientos médicos en situaciones de enfermedades irreversibles o terminales.
La denominada Ley de Muerte Digna, N° 26.742, permite que un paciente pueda rechazar procedimientos quirúrgicos, reanimación artificial, alimentación, hidratación o determinadas medidas de soporte vital en los casos contemplados por la normativa.
La eutanasia es diferente: implica la intervención médica destinada a provocar la muerte de una persona que lo solicita bajo determinadas condiciones. Según la legislación vigente, esa práctica no está habilitada en el país.
En el Congreso existen proyectos relacionados con la muerte médicamente asistida, aunque su eventual tratamiento y aprobación no están garantizados.
Fideleff busca que su historia contribuya a instalar nuevamente la discusión. Desde sus redes sociales comparte información sobre la campaña, cuenta su experiencia y convoca a quienes quieran acompañar el pedido.
La discusión que plantea excede su caso particular y vuelve a poner sobre la mesa cuestiones complejas: el derecho a decidir, la autonomía de los pacientes, los límites de la medicina, el acompañamiento durante enfermedades terminales y el rol del Estado frente al sufrimiento al final de la vida.
Desde la Patagonia, su reclamo busca ahora llegar al Congreso y transformar una experiencia personal en un debate legislativo de alcance nacional.
