
Una docente suplente del estado de Misuri, Estados Unidos, quedó apartada de sus tareas luego de que sus superiores descubrieran que mantenía desde hacía más de dos años una cuenta en OnlyFans, la plataforma de contenido para adultos. El caso abrió un debate sobre la separación entre la vida privada y la actividad profesional de quienes trabajan en el sistema educativo.
Se trata de Sheena Sittner, quien se desempeñaba como maestra suplente a través de Kelly Education, una empresa contratista que vincula docentes con distintos distritos escolares del condado de St. Louis.
Según explicó la propia docente, siempre supo que mantener una actividad en internet podía terminar exponiéndola, pero aseguró que no esperaba las consecuencias que finalmente se produjeron. “Lo que sea que subas a internet, queda ahí para siempre”, señaló en declaraciones recogidas por medios estadounidenses.
Sittner contó que su cuenta llevaba activa más de dos años y que mantenía separadas sus actividades profesionales y personales. Sin embargo, después de que la empresa tomara conocimiento de su actividad en la plataforma, fue retirada de sus asignaciones actuales y futuras mientras se analizaba la situación.
La comunicación que recibió incluyó una indicación para que no se contactara directamente con las escuelas o los distritos durante el período de investigación. La docente interpretó inicialmente esa disposición como una limitación que también podía afectar su participación como madre en la escuela de su hijo.
Kelly Education ofreció posteriormente otra explicación. La empresa sostuvo que se trata del procedimiento habitual cuando existe una investigación sobre alguno de sus docentes suplentes: durante ese período se los retira de las asignaciones y se les solicita que canalicen las comunicaciones laborales a través de la compañía para preservar la investigación.
La firma aclaró además que esa medida no restringe los derechos de Sittner como madre ni su posibilidad de participar en la educación de su hijo. Un representante del distrito escolar confirmó que podía continuar participando como voluntaria en la escuela, luego de haber cumplido los requisitos correspondientes, incluida una verificación de antecedentes y una capacitación obligatoria sobre seguridad en internet.
La docente, por su parte, convirtió el episodio en una oportunidad para cuestionar las condiciones económicas de quienes trabajan en educación. Sittner sostuvo que los bajos salarios docentes fueron una de las razones que la llevaron a buscar una fuente adicional de ingresos en internet.
“Si a los maestros se les pagara mejor, las mujeres no tendrían que recurrir a la creación de contenido en línea”, afirmó.
La mujer también defendió la separación entre su actividad en la plataforma y su trabajo frente a los alumnos. Según explicó, ambas dimensiones de su vida se mantuvieron diferenciadas y su contenido no formaba parte de su actividad como docente.
El episodio también volvió a poner sobre la mesa un interrogante más amplio sobre los límites entre la vida privada de los docentes y las expectativas asociadas a una profesión vinculada con niños y adolescentes. La situación puede adquirir características diferentes según las normas laborales, los contratos y las regulaciones de cada sistema educativo.
En este caso, la empresa contratista aclaró que la medida adoptada se encuentra vinculada con una investigación laboral y que la prohibición temporal de contacto con las escuelas no alcanza a la relación de Sittner con la institución educativa como madre.
Mientras continúa el proceso, la docente sostiene que seguirá involucrada en la vida escolar de sus hijos y mantiene su postura respecto de la necesidad de mejorar las condiciones económicas de los trabajadores de la educación.