Un robo ocurrido en la madrugada de este lunes en el barrio porteño de Boedo terminó en tragedia. Un empleado de una fábrica de filtros de agua murió luego de descompensarse al descubrir que el local había sido saqueado por delincuentes que ingresaron horas antes.
El hecho se registró cerca de las 6 de la mañana, cuando al menos dos ladrones forzaron la entrada del establecimiento ubicado en Sánchez de Loria al 2000. Según las primeras pericias, los intrusos permanecieron cerca de una hora dentro del local, donde revolvieron oficinas y depósitos en busca de dinero o elementos de valor, para luego escapar antes de que llegaran los empleados.
Minutos después, alrededor de las 7:00, uno de los trabajadores ingresó al lugar y advirtió el desorden generalizado. Al subir las escaleras, sufrió una descompensación y cayó al suelo, golpeándose fuertemente la cabeza. Compañeros que arribaron poco después alertaron al Servicio de Atención Médica de Emergencias (SAME), cuyos profesionales constataron que el hombre ya no tenía signos vitales. Fue trasladado de urgencia al Hospital Penna, donde se confirmó su fallecimiento.
Fuentes policiales informaron que no hubo contacto entre la víctima y los delincuentes, y descartaron la existencia de una toma de rehenes.
La Policía de la Ciudad trabaja ahora en el análisis de las cámaras de seguridad de la zona para reconstruir el recorrido de los ladrones antes y después del robo, con el objetivo de determinar cómo escaparon y en qué vehículo se movilizaban.
En paralelo, la Policía Científica realiza peritajes en el lugar para obtener huellas y otros elementos que puedan aportar a la investigación. Hasta el momento, los sospechosos permanecen prófugos.
