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Todavía no hay respuestas sobre el caso del joven que murió durante una balacera, en Centenario

La investigación todavía no pudo determinar el móvil del ataque ni establecer con precisión cómo se produjo la agresión. Los peritos confirmaron que una bala ingresó por la luneta del vehículo y alcanzó a la víctima en la nuca. Además, llevaba una pistola 9 milímetros en una riñonera.

Policía y Justicia buscan esclarecer la balacera que terminó con un joven muerto en Centenario.

La investigación por el homicidio de Walter Subensa Figueroa, el joven que murió luego de recibir un disparo en la cabeza en Centenario, avanza sobre distintas líneas mientras todavía persisten las principales preguntas del caso: por qué fue atacado y qué ocurrió exactamente durante los segundos posteriores a su descenso del vehículo.

Hasta el momento, los investigadores no lograron establecer de manera certera cuál fue el móvil del crimen. Tampoco se determinó si el joven era el destinatario del ataque, si se trató de una agresión premeditada o qué circunstancias desencadenaron la balacera.

El hecho ocurrió luego de que Figueroa llegara hasta una vivienda a bordo de un vehículo solicitado mediante una aplicación de viajes. Tras descender, recibió un disparo que ingresó por la parte posterior de la cabeza y quedó gravemente herido. La conductora del vehículo advirtió la situación y trasladó al joven hasta el hospital de Centenario. Debido a la gravedad de la lesión, posteriormente fue derivado al Hospital Castro Rendón, donde permaneció internado hasta su fallecimiento.

De acuerdo a lo informado por el comisario Fabián Ramírez, del Departamento de Seguridad Personal, Subensa tenía antecedentes delictivos y tratan de determinar el móvil del ataque, por lo que la investigación avanza. La fiscal Guadalupe Inaudi dispuso de la realización de una autopsia.

Ahora, uno de los elementos que llamó particularmente la atención de los investigadores es que Figueroa llevaba una pistola calibre 9 milímetros dentro de una riñonera. El hallazgo forma parte de las evidencias incorporadas al expediente, aunque por sí solo no permite establecer qué ocurrió ni por qué fue atacado.

La Policía trabaja para determinar si esa arma tenía alguna relación con el episodio o si se trata de una circunstancia independiente. Por el momento, no existe una conclusión oficial sobre ese punto. En paralelo, los peritos realizaron un análisis sobre el Renault Sandero en el que se trasladaba la víctima. El vehículo había quedado abandonado en el sector del hall de ingreso de ambulancias del hospital de Centenario después de que la conductora llevara al joven para que recibiera asistencia.

El estudio permitió confirmar un dato clave para reconstruir la mecánica del ataque: se detectó un orificio de entrada en la luneta del automóvil. Según explicó el comisario Héctor Fabián Ramírez, el análisis permitió establecer que el proyectil ingresó por ese sector y terminó impactando en la nuca de Figueroa.

Ese elemento será fundamental para intentar determinar desde qué lugar fue efectuado el disparo, la posición que ocupaba la víctima en ese momento y si el atacante se encontraba detrás del vehículo o en otro punto del lugar.

La investigación también contempla el relevamiento de cámaras de seguridad de la zona. Los registros podrían aportar información sobre los movimientos previos y posteriores al ataque, además de permitir identificar vehículos o personas que hayan estado en las inmediaciones. A esto se sumarán las pericias de Criminalística realizadas en el lugar donde ocurrió la balacera. Los investigadores buscan allí indicios que permitan determinar la trayectoria de los disparos y reconstruir la secuencia completa. Otro de los procedimientos centrales será la autopsia, ordenada por la fiscal Inaudi, que permitirá profundizar los datos sobre la lesión que provocó la muerte de Figueroa y aportar elementos a la investigación.

Mientras tanto, el caso continúa abierto y todavía son varias las preguntas que permanecen sin respuesta. No se conoce de manera certera quién disparó, por qué lo hizo ni si el joven era el objetivo concreto del ataque. La investigación deberá ahora unir las distintas piezas: el arma encontrada en poder de la víctima, el disparo que atravesó la luneta del Sandero, las imágenes de las cámaras, las pericias realizadas en la escena y los resultados de la autopsia.

Hasta que esos elementos sean analizados en conjunto, cualquier explicación sobre el móvil del homicidio constituye una hipótesis y no una conclusión de la investigación.

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