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Sasha Primo: del patio de su casa a más de 100 obras de arte público en 40 ciudades

El artista argentino lleva más de 15 años interviniendo espacios públicos y ya realizó más de 100 obras en más de 40 ciudades. Murales, esculturas e instalaciones que nacen después de escuchar historias locales y que, cada vez más, buscan algo más que transformar una pared: convertir el espacio público en un lugar de encuentro.

De pintar un patio a intervenir ciudades

En 2012, Sasha Primo pintó en el patio de su propia casa una imagen inspirada en la tapa de un disco de King Crimson. Podría haber quedado como una de esas aventuras domésticas que duran lo que dura el entusiasmo. Pero aquella pintura terminó siendo el comienzo de una carrera que, más de una década después, lo llevó a intervenir espacios públicos en Estados Unidos, México, Ecuador, Panamá, Italia, Albania y distintos puntos de la Argentina.

La Danza de la Milpa / Ciudad de México, México
Sasha Primo + Fanni Butala
Mural de tradición prehispánica / Marzo, 2022

Hoy, Primo acumula más de 100 murales, esculturas e intervenciones en más de 40 ciudades. La escala cambió radicalmente, pero hay algo que permanece: antes de empezar una obra, escucha.

Su formación en Artes Electrónicas en la UNTREF y su interés por la sociología aparecen de algún modo en esa metodología. Primo no llega solamente con una imagen terminada para trasladarla a una pared. Investiga, conversa con vecinos, recorre los lugares, consulta archivos, trabaja con instituciones y, en distintos proyectos, incorpora talleres y dinámicas participativas.

“Cuando empecé pintaba murales inspirados en tribus africanas y latinoamericanas, a las que quise después acercarme para generar mis propias referencias y entender mejor las culturas. Quería crear obras con significado para cada lugar”

Ese proceso lo llevó a viajar durante años por Latinoamérica y a compartir experiencias con diferentes comunidades. La consecuencia fue un cambio en su manera de entender el arte público: la obra dejó de ser solamente una imagen para convertirse también en una herramienta de conversación.

Sasha Primo en plena acción en la realización de sus murales. Técnica y precisión, una gran pasión. Copyright: Isadora Tast
www.isadoratast.de

De Buenos Aires al mundo

En la Argentina, su trabajo puede encontrarse en distintos puntos de Buenos Aires y en provincias como Santa Cruz, Salta, San Juan y Córdoba. En el Barrio Mujica, por ejemplo, desarrolló una intervención vinculada con la identidad y las historias de sus habitantes.

En San Telmo realizó junto a Euge Petre Enlace Defensa, un proyecto que buscó conectar dos sectores del barrio que habían quedado separados por la infraestructura urbana. La obra no se planteó solamente como una intervención visual, sino como parte de una estrategia de recuperación del espacio común.

El gran mural Enlace Defensa, de Sasha Primo, conecta dos zonas del emblemático San Telmo, antes separadas.

Algo similar ocurrió con Animalario, una instalación temporal realizada en Microcentro a partir de la fauna nativa de los humedales. Para desarrollarla, Primo investigó junto a una bióloga las especies de la zona y trabajó con estudiantes de escuelas secundarias públicas.

En ambos casos aparece una constante: el lugar no funciona como simple escenario. Es parte de la obra.

Historias que terminan convertidas en imágenes

Ese método también atraviesa sus trabajos internacionales.

En Galveston, Texas, realizó Do You Hear the Sound of Galveston?, una obra vinculada con la música y la inclusión que recupera la historia de Willard Dickerson, director de orquesta y docente de escuelas públicas que tuvo un papel en la eliminación de barreras raciales dentro del sistema educativo local.

En Grand Rapids, Michigan, desarrolló Our Guardians, una escena protagonizada por mujeres de diferentes orígenes reunidas alrededor de una mesa sobre la que aparece un mapa del mundo. La obra tomó como punto de partida las historias de un colectivo de mujeres refugiadas.

Nuestros Guardianes – Grand Rapids, MI /
Mural de 232 metros cuadrados (2500 pies cuadrados) de Treetops Collective sobre mujeres refugiadas / Octubre de 2024

En Escondido, California, Resilience puso en diálogo la flora y fauna nativas con las especies invasoras que favorecen la propagación de incendios. Para construir la obra, Primo trabajó con biólogos y organizaciones locales.

Resiliencia – Mural del sendero Escondido Creek – Escondido, California / Octubre de 2025

“Quería crear obras con significado para cada lugar”

La frase puede parecer sencilla, pero explica buena parte de su producción. En vez de imponer una imagen sobre una comunidad, Primo busca primero encontrar aquello que hace que ese sitio sea diferente de cualquier otro.

Tres años después, la historia continúa

Hay un dato que permite entender que para Primo una obra pública no necesariamente termina cuando se termina el mural. En 2023 trabajó en Marshalltown, Iowa, donde realizó cuatro murales comunitarios. Tres años después, en agosto de 2026, regresó a la ciudad para comenzar la primera fase de What the Tree Leaves, un nuevo parque público permanente sobre un terreno que había quedado vacío después del tornado EF-3 que afectó a Marshalltown en 2018 y de la pérdida posterior de arbolado.

El proyecto toma justamente esa ausencia como punto de partida. La pérdida de los árboles se convierte en una reflexión sobre memoria, regeneración, naturaleza, crecimiento y comunidad. La obra, entonces, no busca simplemente ocupar un espacio vacío: intenta convertir una herida urbana en un lugar para volver a encontrarse.

Proyecto de murales vecinales / Marshalltown, IA /
Serie de murales de Arts + Culture Alliance para barrios marginados / Junio ​​de 2023

Cuando la pared ya no alcanza

En los últimos años, ese recorrido empezó a tomar otra dimensión. Primo ya no trabaja solamente sobre paredes: sus proyectos comienzan a ocupar el espacio, recuperar memorias, incorporar materiales y permitir que las comunidades dejen literalmente su marca.

En Parece Mentira, realizada en Coalville, Utah, junto al artista Romeo Sosa, las formaciones rocosas de la región se transformaron en módulos metálicos que pueden ser utilizados para sentarse, descansar o encontrarse. El proyecto incorporó además el trabajo con arqueólogos y con Lucy Washakie, representante de la comunidad Eastern Shoshone, y sumó símbolos creados por los propios habitantes.

Parece irreal / Coalville, UT /
Instalación artística metálica en Park City y el condado de Summit / Agosto de 2024

Pero el salto se vuelve todavía más evidente en The Garner, una escultura pública inaugurada en junio de 2026 en Fort Wayne, Indiana. Compuesta por seis grandes arcos metálicos ascendentes, la obra recupera la identidad industrial del barrio Harvester y establece un diálogo visual con la antigua fábrica International Harvester y su torre. El crecimiento vertical de la estructura funciona como una metáfora del crecimiento colectivo, mientras que una superficie circular reflectante ubicada en el centro evoca una fuente vinculada con un curso de agua subterráneo.

La participación comunitaria vuelve a estar presente en los detalles: placas de aluminio incorporan las huellas de las manos de vecinos recogidas durante los talleres realizados para el proyecto. Así, lo que alguna vez comenzó como una imagen sobre una pared ahora puede convertirse en escultura, arquitectura, memoria industrial y espacio de encuentro.

“El arte tiene un poder simbólico que puede sacarnos de la rutina y permitirnos imaginar otros escenarios. Cuando se mezcla con el urbanismo, esa potencia crece porque el arte aparece en lugares de tránsito cotidiano y no solamente dentro de una galería”

El próximo paso: obras para habitar

Esa búsqueda aparece también en uno de sus próximos proyectos en Tucson, Arizona, donde fue convocado para desarrollar una obra permanente dentro de un espacio de juegos inclusivo en Udall Park.

La propuesta vuelve a correr los límites: ya no se trata únicamente de mirar una obra, sino de interactuar con ella.

Y quizás allí esté la clave para entender hacia dónde está yendo Sasha Primo. Su recorrido comenzó con una pared y una pintura hecha en el patio de su casa. Después llegaron las ciudades, las comunidades, las historias, los talleres y las grandes superficies urbanas. Ahora aparecen las esculturas, las instalaciones y los espacios pensados para ser recorridos.

Más de 100 obras después, la pregunta parece haber cambiado.

Ya no es solamente qué imagen puede ocupar una pared, sino qué puede hacer una obra cuando empieza a formar parte de la vida cotidiana de una comunidad.

Redactor | Enviado especial | Lic. en Turismo y Gestión Hotelera (USAL) – 2004 Gastón Fournier es gestor cultural, curador y cronista especializado en nuevas tendencias. Su trabajo cruza arte, cultura, turismo, hospitalidad y branding con una mirada sobre ferias y eventos como espacios donde se revelan los cambios de una sociedad: nuevas industrias, nuevas experiencias, nuevas formas de vincularnos y nuevos escenarios para el futuro. Su práctica parte de una convicción: toda experiencia -ya sea una exposición, un hotel, un destino o una publicación- puede convertirse en un espacio de encuentro cuando existe una narrativa capaz de darle sentido.
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