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Río Negro: Las lluvias complican la próxima cosecha de peras y manzanas en el Alto Valle

Productores de General Roca advierten que la falta de polinización y la caída prematura de frutos podrían reducir la producción. La humedad también favorece la aparición de hongos y dificulta los tratamientos contra las plagas.

Las lluvias de primavera complicaron la polinización de los frutales y dificultan el ingreso de maquinaria para controlar hongos y plagas en las chacras del Alto Valle. (FOTO: Imagen ilustrativa - Diario Confluencia)

La próxima cosecha de peras y manzanas del Alto Valle de Río Negro y Neuquén enfrenta un escenario de incertidumbre después de las lluvias registradas durante la primavera. Las precipitaciones afectaron la floración de los frutales, dificultaron la polinización y provocaron problemas en el desarrollo de los primeros frutos, mientras los productores intentan avanzar con los tratamientos sanitarios en chacras donde todavía persiste el exceso de humedad.

El presidente de la Cámara de Productores Frutícolas de General Roca, Daniel Pérez, explicó que las condiciones climáticas comenzaron a generar dificultades incluso antes de la floración, cuando los establecimientos necesitaban realizar tareas de preparación del suelo. La continuidad de las lluvias alteró posteriormente una de las etapas más importantes del ciclo productivo: la formación de los frutos que llegarán a la cosecha.

“Hace rato que venimos lidiando con El Niño, desde antes de la floración, donde ya se nos había complicado para hacer movimientos de suelo y algunas otras cosas”, señaló el dirigente, al describir las consecuencias de las condiciones meteorológicas que afectan a las chacras de la región.

Uno de los principales inconvenientes se produjo durante la polinización. Las jornadas lluviosas, con escasa presencia de sol, limitaron la actividad de las abejas, cuya participación es fundamental para que las flores de numerosos frutales puedan desarrollar sus frutos. Como consecuencia, los productores comenzaron a observar un menor cuaje, es decir, una reducción en la cantidad de flores que logran transformarse en fruta.

“No hubo un buen cuaje, una buena polinización”, explicó Pérez, quien indicó que el problema ya puede identificarse en las variedades de manzana Red, donde se observa una menor cantidad de frutos en las plantas. Aunque todavía no existe una estimación definitiva de pérdidas, la situación genera preocupación por el volumen que finalmente podrá recolectarse.

La caída de peras y el riesgo de enfermedades

En los montes de perales también comenzaron a registrarse desprendimientos prematuros de frutos. Según describió el representante de los productores, algunos presentan cambios de coloración en el pedúnculo y terminan cayendo antes de completar su desarrollo, lo que disminuye la cantidad de peras que permanecen en las ramas.

“En las peras se está empezando a caer ahora; se empieza a poner amarillito el cabo y negro el fruto y se empieza a caer. Ves que quedan dardos vacíos o donde había cinco queda uno”, detalló Pérez. La magnitud de este fenómeno todavía deberá evaluarse a medida que avance el ciclo productivo y pueda determinarse cuánta fruta permanece en los árboles.

A las dificultades de floración y cuaje se suma la preocupación por la sarna del peral, una enfermedad causada por un hongo cuyo desarrollo se ve favorecido por determinadas condiciones de humedad y temperatura. La infección puede provocar lesiones en la superficie de los frutos y afectar su calidad comercial, por lo que las tareas de prevención y control resultan importantes durante esta etapa.

El problema, según explicó Pérez, es que las mismas lluvias que favorecen las condiciones para el desarrollo de la enfermedad impiden realizar los tratamientos en los momentos necesarios. En algunos establecimientos, el agua acumulada dejó los caminos y sectores de cultivo en condiciones que dificultan o imposibilitan el ingreso de tractores y equipos pulverizadores.

“No se ha podido entrar al monte porque ha habido montes con mucha agua y la maquinaria no ha podido entrar”, sostuvo el dirigente. También advirtió que los daños provocados por la sarna pueden comprometer la calidad de la fruta, incluso cuando las condiciones climáticas mejoren posteriormente.

La carpocapsa, otra preocupación para los productores

Las precipitaciones también están interfiriendo con los tratamientos destinados al control de la carpocapsa, una de las principales plagas que afectan a la producción regional de peras y manzanas. Las larvas de este insecto pueden penetrar en los frutos y provocar daños que reducen sus posibilidades de comercialización.

El inicio de las aplicaciones constituye una etapa importante dentro de los programas de manejo sanitario de las chacras. Sin embargo, la persistencia de suelos saturados limita la circulación de maquinaria y dificulta que los productores puedan completar los tratamientos dentro de las ventanas de tiempo disponibles.

Pérez indicó que durante los últimos días se registró una breve mejora de las condiciones meteorológicas que permitió avanzar con algunas tareas, aunque numerosos establecimientos todavía enfrentan dificultades para ingresar con los equipos. Por ese motivo, consideró necesario contar con varios días de tiempo favorable para recuperar parte del trabajo pendiente.

“Roguemos que el tiempo acompañe esta semanita para que todos los productores puedan hacer la aplicación, porque si arrancás mal, ese daño no lo vas a revertir”, expresó el titular de la cámara frutícola de General Roca, al referirse a la importancia de los primeros tratamientos contra la plaga.

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