Córdoba quedó atravesada por la conmoción tras conocerse el femicidio de Oriana Rojas, una joven de 25 años que había emigrado a España en busca de nuevas oportunidades y que fue encontrada asesinada en su departamento de Alicante. El principal sospechoso es su expareja y padre de su hijo, quien, según la investigación, se quitó la vida minutos después del ataque.
Oriana había nacido y crecido en la capital cordobesa. Cursó sus estudios secundarios en la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó, y como muchos jóvenes de su generación, decidió apostar por un futuro fuera del país. Se instaló en Alicante junto a Leandro, con quien había iniciado una relación años atrás, y con el objetivo de construir un proyecto de vida en el exterior.
Al llegar a España, comenzó a trabajar en Necomplus, una empresa tecnológica dedicada al desarrollo de soluciones para medios de pago electrónicos. En redes sociales, Oriana solía compartir momentos de su nueva vida: los paseos, su rutina y, sobre todo, su pasión por Talleres de Córdoba, club del que era fanática y al que seguía incluso desde Europa, siempre orgullosa de mostrar su bandera.
Dos años después de su llegada, la pareja tuvo un hijo. Desde entonces, sus publicaciones se centraron casi por completo en la maternidad. “Qué feliz me hacés, te amo mi amor”, escribió en una foto con el pequeño, reflejando el enorme vínculo que la unía a su hijo. En los últimos meses, sin embargo, las señales del distanciamiento con su pareja se hicieron visibles: Leandro dejó de aparecer en las imágenes y las publicaciones se enfocaban exclusivamente en ella y el nene.
De acuerdo con medios locales, la pareja llevaba varias semanas separada, aunque continuaban viviendo en el mismo departamento debido a sus obligaciones laborales. El niño asistía a una guardería, donde permanecía mientras ambos trabajaban.
Un llamado que reveló la tragedia
La secuencia que permitió descubrir el femicidio comenzó cuando, a la hora de salida, ninguno de los padres se presentó a buscar al bebé. Luego de varios intentos fallidos de comunicarse con ellos, los responsables del establecimiento decidieron llamar al contacto alternativo registrado: la hermana de Oriana.
Alarmada, la mujer fue directamente al departamento de la pareja. Al ingresar, encontró la escena que desencadenó la intervención policial: el cuerpo de Oriana cerca de la entrada y, en el balcón, el de su expareja. De inmediato dio aviso a las autoridades.
Agentes de la Policía Local de Alicante y especialistas del Grupo de Homicidios y de Científica de la Policía Nacional trabajaron en el lugar para recolectar indicios y avanzar en la reconstrucción de lo ocurrido. Ambos cuerpos fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal de Alicante, donde se realizan las pericias forenses que permitirán confirmar las circunstancias exactas del ataque.
Mientras tanto, la comunidad cordobesa y sus allegados siguen despidiendo a una joven madre que, como tantas otras, había dejado su país para construir un futuro mejor, sin imaginar que su historia terminaría de manera tan brutal.
