El papa León XIV inició este viernes 6 de noviembre su visita oficial a Uruguay con un mensaje centrado en la dignidad humana, el trabajo y la responsabilidad de quienes ejercen el poder. Durante su primer discurso en Sudamérica, pronunciado en la Plaza Independencia de Montevideo, el pontífice sostuvo que el valor de las personas no puede quedar condicionado por su productividad ni por su capacidad de sostenerse económicamente.
“Tampoco puede medirse el valor de una persona por lo que produce, por su trabajo o capacidad de valerse por sí misma”, expresó ante las autoridades uruguayas, representantes diplomáticos y miembros de la sociedad civil.
La ceremonia de bienvenida estuvo encabezada por el presidente Yamandú Orsi y contó con la participación de la vicepresidenta Carolina Cosse y los expresidentes Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle Herrera y Luis Lacalle Pou.
El encuentro reunió a dirigentes de diferentes sectores políticos y marcó el comienzo de una gira que continuará durante los próximos días en la Argentina y Perú.
Durante su intervención, León XIV agradeció la recepción y expresó su intención de acercarse a las distintas realidades de la sociedad uruguaya.
“He aceptado con mucha alegría la amable invitación que se me ha dirigido para visitar esta tierra uruguaya”, señaló.
El trabajo, la familia y la responsabilidad de gobernar
Uno de los conceptos centrales del discurso fue la relación entre la dignidad de las personas y la organización del trabajo.
León XIV cuestionó que el valor de un ser humano pueda establecerse a partir de su rendimiento económico o de su capacidad productiva. Su planteo estuvo dirigido a reconocer la dignidad de todas las personas, independientemente de su situación laboral, su edad o sus condiciones de salud.
El pontífice también abordó el ejercicio de la autoridad política a partir de una referencia histórica uruguaya. Frente al monumento a José Gervasio Artigas, ubicado en la Plaza Independencia, recordó el Éxodo del Pueblo Oriental de 1811 y vinculó esa experiencia con la responsabilidad de los dirigentes ante la comunidad.
“La autoridad pública encuentra su razón de ser en el servicio al bien común”, afirmó.
En ese marco, recuperó una reflexión de su antecesor, el papa Francisco, sobre la necesidad de considerar a las generaciones futuras al momento de tomar decisiones.
“La noción del bien común incorpora también a las generaciones futuras”, recordó, al referirse especialmente al uso de los recursos naturales y las fuentes de energía.
El mensaje vinculó así las responsabilidades actuales de los gobiernos con las consecuencias que sus decisiones pueden tener sobre quienes vivirán en las próximas décadas.
León XIV también dedicó parte de su intervención a la familia, a la que definió como el primer espacio de acogida y aprendizaje de la convivencia: “La familia sigue siendo el primer ámbito en el que cada persona es acogida y aprende a vivir con los demás”, expresó.
En esa misma línea, advirtió sobre las situaciones de soledad y exclusión que pueden atravesar las personas dentro de sus propias comunidades.
“Nadie debería llegar a sentirse extraño entre los suyos y pensar que su ausencia importa menos que su presencia”, sostuvo.
Su experiencia médica y el acceso a la salud
Otro de los momentos del discurso estuvo relacionado con la atención sanitaria y las desigualdades que existen para acceder a diagnósticos y tratamientos.
En este contexto, León XIV hizo referencia a la intervención pulmonar a la que fue sometido el 13 de octubre en el Policlínico Agostino Gemelli de Roma. Tras la detección de un nódulo pulmonar, los estudios identificaron un adenocarcinoma y que la intervención permitió extirpar el tumor. De acuerdo con esa información, los médicos indicaron que no serían necesarios tratamientos adicionales.
A partir de su experiencia, el pontífice agradeció la atención recibida y trasladó su reflexión a las dificultades de quienes no cuentan con los recursos necesarios para recibir asistencia médica.
“Procurar que la atención sanitaria esté al alcance de cada persona, independientemente de sus recursos, es una responsabilidad que interpela a toda sociedad”, manifestó.
El planteo se incorporó a un discurso en el que la dignidad humana apareció como eje de las políticas públicas, desde el trabajo y la familia hasta la salud y la protección de los recursos naturales.
Por su parte, el presidente Yamandú Orsi destacó durante la bienvenida la convivencia democrática de Uruguay y señaló algunos de los desafíos sociales que enfrenta el país, entre ellos la pobreza infantil, la salud mental y las condiciones de vida de los adultos mayores.
“Su visita es una grata ocasión para reconocer los valores que nos unen, nos impulsan y desafían a seguir poniendo el desarrollo humano integral como horizonte de toda opción política”, sostuvo el mandatario.
Tras las actividades institucionales en Montevideo, la agenda del pontífice continuará durante el fin de semana en distintas localidades uruguayas.
El domingo 8 de noviembre está previsto su traslado a Buenos Aires, donde comenzará la etapa argentina de su recorrido sudamericano.
