La tensión política y social volvió a escalar en Bolivia con una nueva jornada de protestas, bloqueos y enfrentamientos en distintos puntos de La Paz, donde manifestantes exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira. Las movilizaciones se concentraron especialmente en los accesos a la capital boliviana y en las inmediaciones de la Plaza Murillo, donde efectivos policiales utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a grupos que intentaban avanzar hacia la sede del Gobierno.
Según el gobierno boliviano, gran parte de las protestas están encabezadas por sectores afines al expresidente Evo Morales, quien enfrenta una orden de captura judicial y permanece resguardado en Cochabamba bajo protección de sus seguidores.
Las manifestaciones comenzaron hace varias semanas en medio de reclamos vinculados a la crisis económica, la falta de combustible, la inflación y el aumento del costo de vida, aunque con el correr de los días derivaron también en pedidos directos de renuncia contra el actual mandatario.
La situación ya genera problemas de desabastecimiento en distintos sectores del país. En La Paz comenzaron a registrarse faltantes de combustibles, alimentos y medicamentos, mientras largas filas se multiplican en estaciones de servicio y mercados populares.
El gobierno desplegó miles de efectivos policiales y militares para intentar liberar rutas estratégicas y contener la escalada de violencia. En las últimas horas, además, el vocero presidencial denunció la presencia de grupos armados vinculados a sectores radicalizados y advirtió sobre llamados públicos a una eventual “guerra civil”.
En paralelo, la crisis boliviana también generó repercusiones internacionales. El gobierno argentino negó acusaciones realizadas por Evo Morales sobre un supuesto envío de apoyo represivo desde Argentina y aseguró que los vuelos realizados tuvieron fines exclusivamente humanitarios y logísticos.
Mientras continúan los bloqueos y las movilizaciones, el gobierno boliviano mantiene abierta una convocatoria al diálogo, aunque los principales sectores de protesta ya adelantaron que no participarán de las negociaciones.
