La música argentina despidió este martes a uno de sus artistas más originales y versátiles. Daniel Melingo murió a los 68 años, luego de atravesar una enfermedad respiratoria por la que recibía cuidados paliativos en su vivienda del barrio porteño de Chacarita. La noticia generó una profunda conmoción entre colegas, músicos y seguidores de una trayectoria que atravesó el rock, el tango y la experimentación artística.
Según trascendió, fue uno de sus hijos quien lo encontró sin vida en su departamento. Si bien el músico atravesaba un delicado estado de salud desde hacía varios meses, continuaba desarrollando nuevos proyectos y mantenía una intensa actividad creativa hasta pocos días antes de su fallecimiento.

Melingo fue uno de los fundadores de Los Twist junto a Pipo Cipolatti, banda emblemática de la renovación del rock argentino en los años 80. También integró Los Abuelos de la Nada, donde compartió escenario con figuras como Miguel Abuelo, Andrés Calamaro, Cachorro López y Gustavo Bazterrica, además de haber formado parte de la banda de Charly García durante la grabación del histórico álbum Piano Bar.
A partir de la década de 1990 inició una profunda transformación artística que lo convirtió en uno de los grandes renovadores del tango contemporáneo. Con discos como Tangos Bajos, Santa Milonga, Maldito Tango, Linyera y Anda, construyó una identidad única, fusionando la poesía urbana, el lunfardo y una estética teatral que le dio reconocimiento internacional.
Su talento fue distinguido en numerosas oportunidades. En 2015 recibió un Premio Konex – Diploma al Mérito como uno de los mejores cantantes de tango de la década y también obtuvo un Premio Gardel por su trabajo dentro del género, consolidándose como una figura imprescindible de la música popular argentina.
Pese a su estado de salud, Melingo seguía proyectando nuevos desafíos. En las últimas semanas había anunciado el lanzamiento de un nuevo álbum y preparaba un importante concierto en el Teatro Coliseo, donde pensaba presentar una revisión de parte de su obra junto a una orquesta típica.
Tras conocerse la noticia, músicos, productores y referentes de la cultura expresaron su pesar en redes sociales, destacando la influencia que ejerció sobre distintas generaciones de artistas y su permanente búsqueda de nuevos lenguajes musicales.
Con más de cuarenta años de trayectoria, Daniel Melingo dejó un legado que trascendió géneros y épocas. Su capacidad para reinventarse, su impronta escénica y su singular forma de interpretar el tango y el rock lo convirtieron en una de las voces más personales e innovadoras de la cultura argentina.