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El Ejército Argentino prepara su primer nanosatélite para poner en órbita tecnología espacial propia

El ETNS, desarrollado por especialistas del CITEDEF junto con el Ejército Argentino, será lanzado a fines de octubre a bordo de un Falcon 9 de SpaceX. La misión busca validar capacidades nacionales para diseñar, construir y operar plataformas espaciales y sentar las bases para futuros desarrollos de uso militar y civil.

Desde CITEDEF señalaron que la experiencia puede permitir transferir capacidades hacia nuevos desarrollos destinados a las Fuerzas Armadas, especialmente en áreas como las comunicaciones y la transmisión de datos.

El Ejército Argentino se prepara para incorporar por primera vez un nanosatélite a una misión espacial, en un proyecto que apunta tanto a poner un dispositivo en órbita como a desarrollar capacidades tecnológicas propias vinculadas con el ámbito espacial.

El proyecto se denomina ETNS (Evaluador Tecnológico Nano Sat) y fue desarrollado por especialistas del Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF) junto con el Ejército. El dispositivo ya atravesó su etapa de ensayos y tiene previsto ser lanzado a fines de octubre de 2026, como carga secundaria de una misión comercial de SpaceX, a bordo de un cohete Falcon 9.

La iniciativa representa una experiencia inédita para CITEDEF, organismo dependiente del Ministerio de Defensa. El objetivo central no es disponer desde el primer momento de un satélite operativo de gran escala, sino demostrar que el país puede desarrollar, integrar, poner en órbita y operar una plataforma espacial propia.

Una plataforma para aprender y desarrollar nuevas capacidades

El ETNS fue concebido como un demostrador tecnológico. Esto significa que la misión permitirá comprobar en condiciones reales que los distintos sistemas diseñados en tierra pueden funcionar en el ambiente espacial y, al mismo tiempo, generar conocimiento para proyectos posteriores.

Los especialistas que participaron del desarrollo explicaron que el proyecto comenzó desde una premisa básica: conocer el funcionamiento integral de un sistema satelital y evitar que el desarrollo quedara solamente como una experiencia de laboratorio.

Para alcanzar ese objetivo fue necesario que profesionales provenientes principalmente de áreas como electrónica y aeronáutica incorporaran conocimientos específicos de tecnología satelital. También se realizaron ensayos tecnológicos y trámites administrativos necesarios para alcanzar las condiciones requeridas para el lanzamiento.

El nanosatélite utiliza el estándar CubeSat, una plataforma modular de pequeñas dimensiones. Este tipo de tecnología permite desarrollar misiones espaciales con menores costos y tiempos de desarrollo que los grandes satélites tradicionales.

En este caso, el proyecto fue pensado con una prioridad definida: confiabilidad antes que sofisticación, según explicaron sus desarrolladores. Para ello se utilizaron componentes comerciales de disponibilidad relativamente sencilla, conocidos como COTS (Commercial Off-The-Shelf), en lugar de recurrir exclusivamente a componentes desarrollados específicamente para el espacio.

Una misión en órbita baja

El ETNS será colocado en una órbita terrestre baja (LEO), a una altura estimada de entre 500 y 600 kilómetros. Una vez desplegado, uno de los desafíos será comprobar su comportamiento orbital, detectar sus movimientos y permitir que el sistema pueda estabilizarse para mantener sus antenas orientadas hacia la Tierra.

La información obtenida será recibida mediante una estación terrena, lo que permitirá realizar el seguimiento del nanosatélite incluso cuando no se encuentre sobre territorio argentino, mediante redes de colaboración.

Entre las capacidades previstas se encuentra también la posibilidad de cifrar las comunicaciones, un aspecto particularmente relevante para las aplicaciones vinculadas con la Defensa. Sin embargo, los propios desarrolladores remarcaron que se trata de una primera experiencia tecnológica y no de un sistema operacional de gran escala.

La vida útil estimada del nanosatélite ronda los dos años, aunque ese período dependerá de las condiciones que encuentre durante su permanencia en órbita.

Del primer nanosatélite a futuros proyectos

Uno de los aspectos centrales del proyecto es que el conocimiento adquirido no quede limitado al ETNS. Desde CITEDEF señalaron que la experiencia puede permitir transferir capacidades hacia nuevos desarrollos destinados a las Fuerzas Armadas, especialmente en áreas como las comunicaciones y la transmisión de datos.

El proyecto también se integra en un ecosistema tecnológico más amplio en el que participan organismos científicos y tecnológicos argentinos. En distintas iniciativas vinculadas con las capacidades espaciales de la Defensa aparecen instituciones como CONAE, INVAP, ARSAT y VENG, además de empresas y actores del sector privado.

En ese sentido, el nanosatélite del Ejército constituye una primera experiencia dentro de un proceso más amplio de incorporación de conocimientos relacionados con el espacio. El propio equipo de desarrollo definió al proyecto como un “kilómetro cero” para futuras iniciativas.

La misión permitirá así poner a prueba una plataforma concreta, pero también evaluar todo lo que existe detrás de ella: ingeniería, electrónica, software, comunicaciones, control de actitud, energía, integración y operación espacial.

El lanzamiento será, por lo tanto, el punto culminante de varios años de trabajo y, al mismo tiempo, el comienzo de una nueva etapa. Si el ETNS cumple sus objetivos, el Ejército y CITEDEF contarán con una experiencia propia sobre la cual construir nuevos proyectos de tecnología espacial aplicada a necesidades concretas de las Fuerzas Armadas y también de carácter dual, con potencial para aplicaciones civiles.

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