Los gobernadores del peronismo y espacios aliados se reunirán este miércoles en la ciudad de Buenos Aires en un contexto de fuerte tensión con el Gobierno nacional por la reforma del Impuesto a las Ganancias, incluida dentro del proyecto de reforma laboral que el oficialismo busca aprobar en el Senado.
El encuentro todavía está en etapa de organización y no tiene sede confirmada, pero contará con la participación de mandatarios provinciales del PJ y sectores opositores cercanos, que buscan definir una posición común frente al debate que tendrá lugar en la Cámara alta, donde el Gobierno aspira a obtener la media sanción el 11 de febrero.
Más allá de las diferencias políticas, los gobernadores coinciden en su rechazo a los cambios impositivos propuestos por la Casa Rosada, que incluyen una rebaja del Impuesto a las Ganancias que pagan las empresas y una reducción de las contribuciones patronales. Según advierten las provincias, estas modificaciones implicarían una fuerte caída en los recursos coparticipables, con un impacto que estiman en más de 3 billones de pesos.
Desde el Ejecutivo nacional relativizan ese cálculo y sostienen que la merma fiscal sería menor y recién comenzaría a sentirse en 2027. Sin embargo, ese año será electoral, un factor que enciende alarmas en los distritos, donde los gobernadores temen afrontar campañas con menos fondos disponibles.
En este escenario, los mandatarios peronistas confían en sumar incluso el respaldo de gobernadores cercanos a La Libertad Avanza, al menos en el capítulo impositivo de la reforma. La idea es construir una mayoría transversal que obligue al Gobierno a revisar su postura o asumir el costo político de una derrota parlamentaria.
La situación revive un antecedente reciente que inquieta a la Casa Rosada. A fines del año pasado, una coordinación entre gobernadores de distintos signos políticos permitió bloquear artículos clave del Presupuesto, en una señal de poder territorial que terminó frustrando los planes oficiales. Meses antes, una jugada similar había derivado en la aprobación de un proyecto sobre el reparto automático de fondos a las provincias, que luego fue vetado por el presidente.
Si el Gobierno insiste en avanzar sin concesiones, el oficialismo enfrenta el riesgo de repetir ese escenario, con los gobernadores alineados para frenar una de las iniciativas centrales de la agenda económica de Javier Milei.
