Un grave episodio ocurrido en la Unidad Penal 31 de Florencio Varela, dependiente del Servicio Penitenciario Bonaerense, quedó bajo investigación luego de que un interno denunciara haber sido golpeado y amenazado y que, horas después, su celda se incendiara.
El preso, identificado por su apellido García y conocido como “Panchi”, habría sido atacado después de manifestar su intención de brindar información sobre una presunta trama de corrupción dentro del establecimiento penitenciario.
De acuerdo con los testimonios recogidos por la Agencia Noticias Argentinas, el episodio comenzó el sábado por la mañana, cuando García mantuvo una discusión con integrantes de un grupo conocido dentro del pabellón como “La Comitiva” o “Limpieza y Mantenimiento”.
Según esas denuncias, durante la discusión le habrían advertido que debía permanecer en silencio y que podía sufrir consecuencias si decidía hablar sobre los supuestos arreglos existentes dentro de la cárcel. Alrededor de las 12, aproximadamente tres horas después del enfrentamiento, se incendió por completo la celda número 20, donde se encontraba alojado García.
La versión difundida por otros internos sostiene que el incendio no habría sido accidental y que podría haber estado relacionado con las amenazas recibidas previamente por el preso. Sin embargo, esa circunstancia todavía debe ser determinada por la investigación.
Los denunciantes también aseguraron que después del incendio se produjo una nueva discusión y que García habría recibido una advertencia vinculada con su familia.
Uno de los puntos que ahora genera interrogantes es la forma en que quedó asentado oficialmente el episodio. Según testimonios de internos citados en la denuncia, algunos agentes penitenciarios habrían anticipado que el hecho sería registrado como un “principio de incendio por cortocircuito”.
Siempre de acuerdo con esas versiones, posteriormente tres internos habrían sido enviados a buscar una pava eléctrica entre los residuos para intentar sostener esa explicación. La celda quedó clausurada después del incendio y, según los denunciantes, en su interior permanecieron algunos objetos, entre ellos una televisión y la mencionada pava eléctrica.
El episodio se produce además en medio de una investigación judicial de mayor alcance sobre el funcionamiento de una presunta organización criminal dentro de la Unidad Penal 31. La semana pasada, un operativo realizado por efectivos de la DDI Quilmes derivó en la imputación de 11 internos acusados de integrar una estructura vinculada con presuntas maniobras de extorsión, narcotráfico y estafas dentro del establecimiento penitenciario.
Durante los procedimientos fueron secuestrados 13 teléfonos celulares, algunos de los cuales serán incorporados a la investigación para determinar comunicaciones y posibles vínculos entre los involucrados. Uno de los datos que llamó especialmente la atención de los investigadores fue que dos teléfonos fueron encontrados dentro de la oficina del subdirector del penal, según la información difundida sobre el operativo.
La investigación también busca establecer si existía algún nivel de connivencia entre los internos y personal penitenciario que pudiera facilitar el ingreso o circulación de drogas, teléfonos y otros elementos prohibidos dentro de la cárcel. Los denunciantes sostienen, además, que parte de los elementos que buscaban ser secuestrados durante el procedimiento podrían haber sido trasladados previamente desde el pabellón 1 hacia otro sector del penal. Esa versión también deberá ser corroborada por la Justicia.
El caso suma así un nuevo elemento a una investigación que ya había puesto bajo la lupa el funcionamiento interno de la Unidad Penal 31.
Ahora, además de determinar las responsabilidades por las presuntas actividades ilícitas investigadas, la Justicia deberá establecer qué ocurrió realmente con García, quién lo habría golpeado, si las amenazas existieron y cuál fue el origen del incendio que destruyó su celda.
La principal incógnita pasa por determinar si el incendio fue accidental, como habría quedado asentado inicialmente, o si se trató de un ataque deliberado vinculado con la intención del interno de aportar información sobre una presunta red de corrupción.
