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“Borges: ecos de un nombre”: la muestra que confirma que Borges sigue habitando Buenos Aires

A 40 años de su muerte, el Centro Cultural Recoleta inauguró una exposición que recorre la vida, la obra y el universo íntimo de Jorge Luis Borges a través de manuscritos, objetos personales, archivos inéditos y experiencias audiovisuales que vuelven a poner en escena la dimensión eterna de su legado.

(De izq. a der.) Los curadores de "Borges: Ecos de un nombre": Daniel Fischer y Rodrigo Alonso; junto al trabajo del artista, Pablo Lehman.

Inaugurar en 2026 una muestra dedicada a Jorge Luis Borges no parece un gesto de memoria. Parece una confirmación. La de entender que el tiempo, para ciertos artistas, termina convirtiéndose apenas en un detalle mínimo frente a la magnitud de una obra que sigue respirando décadas después. Borges pertenece a esa categoría extraña y excepcional de creadores que lograron trascender incluso su propia existencia para transformarse en una presencia permanente.

La exposición abrió sus puertas este 21 de mayo, se encuentra en la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta.

Lo sucedido este jueves 21 de mayo en la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta fue mucho más que una inauguración cultural. “Borges: ecos de un nombre” propone ingresar no solo al universo del escritor, sino a una dimensión donde literatura, memoria, ciudad, símbolos y emociones conviven en simultáneo.

Entrar a la sala es entrar a muchos mundos a la vez.

FOTO: Pablo Jantus (Crédito: ARSOmnibus)

La muestra, curada por Rodrigo Alonso y Daniel Fischer, con el apoyo de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges y un amplio equipo de especialistas en la obra borgiana, evita caer en solemnidades inaccesibles. Y allí radica uno de sus mayores logros.

“Intentamos construir una exposición donde cada visitante pueda encontrar a su propio Borges”.

Explicó Maximiliano Tomas, director del Centro Cultural Recoleta, durante la apertura.
Director del Centro Cultural Recoleta, Maximiliano Tomas. (Foto: Diario Confluencia)

En su alocución, el director de El Recoleta, aseguró que:

«Ésta, es una muestra al gran escritor de Buenos Aires, al gran poeta de Buenos Aires, al gran creador de ficciones de Buenos Aires».

FOTO: Pablo Jantus (Créditos: ARSOmnibus)

El responsable del Centro Cultural Recoleta, Maximiliano Tomás, explicó, además:

«Tratamos de hacer una exposición que acompañe el perfil de El Recoleta, donde no sea una muestra para un público específico, no caer en algo elitista, ni de esa sensación de una muestra para filósofos o estudiosos; sino que tratamos de que todos puedan encontrar a su propio Borges».

Y eso es precisamente lo que sucede. Porque la exposición no ordena a Borges desde un pedestal: lo acerca. Lo humaniza. Lo vuelve cotidiano sin quitarle profundidad.

FOTO: «Borges: ecos de un nombre» (Diario Confluencia)

Por su parte, uno de los responsables de la curaduría de la muestra, Daniel Fischer, notablemente emocionado por el trabajo realizado, se expresó a través de sus redes sociales:

En otra de sus publicaciones, Fischer detalló: «A lo largo de mi vida, el destino me ha honrado con la posibilidad de trabajar sobre el legado de tres figuras fundamentales de nuestra literatura: La primera experiencia fue junto a Horacio Quiroga para el Plan de Lectura; la segunda, en torno a María Elena Walsh para la Feria del Libro; Y hoy, con Borges: ecos de un nombre, celebro este feliz proceso creativo«.

​Con tono de análisis retrospectivo, a lo largo de su historia y trabajo vinculado al arte contemporáneo nacional, confesó:

«Haber participado en la construcción de esta memoria tan significativa, que continúa inspirando a tantas generaciones, es un verdadero privilegio«. IG: (@danielrfischer)

FOTO: Pablo Jantus (Créditos: ARCOmnibus)

Del acto de inauguración, estuvieron presentes las responsables de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, María Victoria y Mariana Kodama. Visiblemente emocionada, la Presidente de la Fundación, agradeció «por todo el trabajo realizado en conjunto para crear esta gran exposición».

Por su parte, la sobrina de Maria Kodama, expresó también su agradecimiento al público presente en la inauguración e invitó a la ciudadanía a ver y disfrutar «la muestra que hoy presentamos, que es increíble«.

Al finalizar, se refirió al escritor argentino, como “eterno, como el agua y el aire”. Una frase que no solo resume el espíritu del homenaje, sino que también explica por qué Borges sigue regresando una y otra vez a la conversación cultural argentina.

Dra. María Victoria Kodama, Presidente de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges. (FOTO: Diario Confluencia)

La propuesta visual y espacial tiene además un protagonista silencioso pero determinante: el artista Pablo Lehmann, responsable de la instalación textil que divide y conecta los distintos núcleos temáticos de la exposición. Entre telas, frases, laberintos visuales, espejos, sonidos y archivos, la muestra encuentra una manera física de representar algo muy difícil de explicar: la sensación de habitar la obra borgiana.

Su trabajo lleva el nombre “Arquitectura de la ficción” y consiste en una serie de textos de Borges calados a mano en tapizmel, de varios metros de altura, que conforman paneles con forma de hexágonos. Se despliega de la mitad de la sala hacia las profundidades, dejando atrás la sección más pública de la vida de Borges para ingresar en su mundo más íntimo y personal: el universo de las palabras y la literatura, las bibliotecas, las conferencias y las lecturas.

FOTO: Pablo Lehman, artista visual, realizador de «Arquitectura de la ficción», en la Sala Cronopios del CCR.

En diálogo con la Redacción de Diario Confluencia, Lehman explicó que «el proyecto, en general, comenzó a fines de enero. En febrero, ya comenzamos con los paños, a recortar y escribir, luego comenzó el trabajo de cómo íbamos a montar, hasta llegar acá y finalmente hacer el montaje».

Por otro lado, añadió que el color que eligió, así como la textura de la tela, tienen un significado:

«Yo sabía que la elección era el color azul en la sala, por parte de los curadores; mi idea era contrastar, pero además jugaba con la idea: del color del papel… el color de la arena, de lo cual también habla Borges; y quería traer un poco esa idea», indicó Lehman acerca de su trabajo.

Durante la inauguración de la muestra en El Recoleta, parte del público descubriendo los detalles de la propuesta artística. (Foto: Diario Confluencia)

Entre manuscritos originales, primeras ediciones, fotografías familiares, objetos personales, cartas, libros intervenidos y recuerdos íntimos, aparece un Borges múltiple. Están sus anteojos, bastones, corbatas, zapatos, postales y hasta una toga utilizada durante la entrega de un Honoris Causa. Pero también está el Borges emocional, el que dialogaba con el cine, el amor, la amistad, las bibliotecas y la ciudad de Buenos Aires como territorio literario y existencial.

Uno de los momentos más impactantes del recorrido aparece en el centro mismo de la muestra: un holograma construido mediante inteligencia artificial y fragmentos reales de entrevistas devuelve la voz de Borges al presente. El efecto es tan conmovedor como inquietante. Borges vuelve a hablar. Y durante algunos segundos, el tiempo parece suspenderse.

“Borges: ecos de un nombre” consigue algo poco frecuente: no busca explicar completamente a Borges, porque entiende que eso es imposible. Propone sentirlo. Escucharlo. Leerlo. Recordarlo. Volver a recorrerlo desde lugares distintos.

Una pareja entre el público presente en la inauguración retrata entrelazando sus manos y una imagen que parece acompañar el significado de ese pasaje de la muestra. (FOTO: Diario Confluencia)

Sin lugar a duda, cada visitante saldrá con un Borges diferente. Pero todos saldrán con la certeza de que su obra sigue viva. Y de que, cuarenta años después, sus ecos todavía continúan expandiéndose. Porque quizás, Borges nunca se fue del todo. Tal vez, permanece justamente en esos ecos que atraviesan generaciones, ciudades, bibliotecas y lectores, como el viento, «eterno e infinito» que sigue soplando entre páginas, laberintos y memorias.

“Borges: ecos de un nombre” no es solamente una exposición: es una invitación a reencontrarse con una de las figuras más trascendentales de la literatura universal desde un lugar sensible, humano y contemporáneo. Una muestra destinada a convertirse en uno de los acontecimientos culturales más significativos del año en Buenos Aires.

La invitación está hecha. También es válido aclarar que se podrá visitar durante este fin de semana largo. La entrada es sin cargo para argentinos y residentes.

Centro Cultural Recoleta

Dirección: Junín 1930 (CABA).

Horarios
Martes a viernes 12 a 21 h
Sábados, domingos y feriados 11 a 21 h
Lunes cerrado

Ingreso
Residentes en Argentina: sin cargo
No residentes en Argentina mayores de 12 años: $6000.

Sin cargo
Personas con discapacidad y acompañante.

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