Un video que circuló en redes sociales mostró a Cristina Kirchner bajando de un auto en la vía pública, escoltada por su custodia, mientras un grupo de militantes la saludaba a la distancia. La imagen generó inmediata polémica: la expresidenta cumple condena a 6 años de prisión en su departamento de San José 1111 por la causa Vialidad, y muchos usuarios de X se preguntaron cómo era posible verla en la calle. Desde su entorno aclararon que la salida fue para una consulta odontológica, «obviamente autorizada por la Justicia».
Pero el video no fue el único movimiento en torno a la figura de Kirchner en las últimas horas. Este sábado el kirchnerismo volverá a San José 1111 con una nueva edición de «Unos mates con Cristina», organizada por la Casa Cristina Libre, un espacio articulado desde el universo político del Instituto Patria y La Cámpora. La actividad incluirá una clase magistral en el Instituto Patria, una movilización hasta la casa de la expresidenta, el estampado de camisetas con la frase «Cristina Libre», la pintura de un mural y una radio abierta. «Frente a la proscripción, respondemos con política», plantearon los organizadores.
Detrás de la mateada y las consignas hay un objetivo político más preciso: consolidar dentro del peronismo la idea de que la situación judicial de Kirchner debe convertirse en uno de los ejes ordenadores de cara a 2027. En las últimas semanas, dirigentes del núcleo más cercano a Cristina y Máximo Kirchner endurecieron el discurso interno y dejaron expuesta una discusión que atraviesa al peronismo: bajo qué condiciones políticas debería reconstruirse el movimiento. La consigna de la «proscripción» aparece, en ese contexto, como la bandera elegida para unificar territorialmente a la militancia.
