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Arteba cumple 35 años: mercado, coleccionismo y nuevos desafíos para el arte argentino

Con 69 galerías, más de 400 artistas y una agenda que combina proyección internacional, adquisiciones para museos y programas sociales, la feria celebrará el aniversario de Fundación Arteba del 30 de octubre al 1 de noviembre en La Rural. Una edición que invita a pensar no solo en su crecimiento, sino también en el impacto que puede generar en el ecosistema artístico argentino.

A los 35 años, Arteba cuenta con una trayectoria consolidada y una estructura de programas que busca extender su alcance durante todo el año. (FOTO: Gastón Fournier - Diario Confluencia)

En el mundo del arte, la solemnidad suele tener espacio propio. Por eso, cuando Larisa Andreani, presidenta de Fundación Arteba, planteó la necesidad de construir una comunicación más cercana, puso sobre la mesa algo más que una cuestión de estilo: cómo hablar de arte sin levantar una barrera entre quienes ya forman parte del circuito y quienes todavía lo miran desde afuera.

La reflexión llegó durante la presentación de Arteba 2026 en el Museo Nacional de Bellas Artes, un escenario que reúne simbólicamente dos dimensiones fundamentales del sistema artístico: las instituciones públicas y el mercado. La feria celebra los 35 años de Fundación Arteba, creada en 1991, y regresa al Pabellón Amarillo de La Rural con Santander como patrocinador principal.

(Foto grupal en las emblemáticas escaleras del Museo de Bellas Artes).

Del 30 de octubre al 1 de noviembre, la propuesta reunirá 69 galerías y obras de más de 400 artistas en 11.000 metros cuadrados. Las preaperturas para invitados serán el 28 y el 29 de octubre. La feria también debió modificar su calendario original: el cambio de fecha respondió a la visita anunciada del papa León XIV a Buenos Aires y a las posibles complicaciones de tránsito en las inmediaciones del predio.

La escala está a la vista. La pregunta es qué puede hacer una feria de estas dimensiones por el ecosistema artístico cuando las puertas están abiertas y, sobre todo, qué consigue poner en movimiento una vez que termina.

La feria y lo que sucede alrededor

«Queríamos convertirnos en una plataforma que genere conversaciones, forme públicos, estimule el coleccionismo, acompañe a artistas y galerías, trabaje junto a los museos y cree comunidad», expresó Andreani al referirse al horizonte de la Fundación.

(FOTO: Larisa Andreani, presidente de Fundación Arteba y Lucrecia Palacios de Directora Ejecutiva Fundacion Arteba)

La idea se traduce en programas que buscan extender la actividad más allá de la cita anual. Conexión Arteba, lanzado en 2025, tuvo su segunda edición en abril de 2026, con actividades en Mendoza y San Juan. A través de conferencias, recorridos y encuentros con referentes locales, el programa busca fortalecer los intercambios entre distintas escenas y ampliar las redes del arte contemporáneo argentino. Club Arteba, por su parte, apunta a acercar nuevos públicos al arte y facilitar el vínculo con sus protagonistas.

En el pabellón, la Sección Principal reunirá galerías establecidas y reconocidas por su trayectoria, seleccionadas por un comité independiente. Utopía, con selección y acompañamiento curatorial de Juan José Cambre y Santiago Villanueva, pondrá el foco en producciones recientes, espacios gestionados por artistas y proyectos experimentales. Nueve galerías y proyectos participarán por primera vez.

La convivencia entre ambas secciones permite observar una tensión productiva: el mercado necesita estructuras consolidadas, pero también propuestas capaces de renovar la conversación. Participar en una feria de esta escala puede ampliar la visibilidad de una galería, acercar sus artistas a nuevos coleccionistas y generar relaciones con instituciones y profesionales. Sin embargo, la presencia es apenas el comienzo; el desafío es que esa visibilidad se traduzca en oportunidades concretas.

FOTO: Federico Braun, María Casado, Larisa Andreani y Diego Oblligado.

Coleccionar también es construir patrimonio

Uno de los programas centrales de esta edición cumple veinte años: Adquisiciones para Museos. A través de Matching Funds Zurich, con el apoyo de PromArgentina y aportes de mecenas privados, la iniciativa facilita la compra de obras para instituciones públicas y museos de Argentina y del exterior.

Entre las instituciones internacionales vinculadas al programa figuran el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA), el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo de Arte de Lima (MALI), el Museum of Contemporary Art de Chicago, el Phoenix Art Museum, el Museo del Barrio de Nueva York, el Los Angeles County Museum of Art (LACMA) y el Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry, entre otros. En el ámbito argentino participan instituciones como el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y Castagnino+macro, de Rosario.

La importancia de estas adquisiciones va más allá de una operación comercial. Una obra que ingresa en una colección pública puede ser conservada, investigada y exhibida para públicos que no necesariamente tendrían acceso a ella por otras vías. La compra adquiere así otra dimensión: contribuye a definir qué artistas y prácticas quedan representados en el patrimonio compartido.

En un contexto donde los presupuestos institucionales imponen límites a la capacidad de compra de los museos, articular recursos públicos y privados puede abrir oportunidades relevantes. También plantea una responsabilidad: las adquisiciones no solo incorporan objetos, sino que contribuyen a construir los relatos con los que se contará la historia del arte.

El coleccionismo tendrá, además, su propio reconocimiento. Por cuarto año consecutivo, Fundación Arteba entregará el Premio al Coleccionismo, que en esta edición distinguirá a Patricia y Juan Vergez, con una pieza diseñada por el argentino Cristian Mohaded.

El Premio RE/MAX Collection al mejor stand distinguirá a una galería de la Sección Principal, que recibirá $7.500.000, y a otra de Stage, reconocida con $5.000.000. Las estatuillas estarán diseñadas por el artista Daniel Basso. El Premio en Obra continuará impulsando a artistas emergentes y proyectos de galerías en sus primeras etapas. A su vez, el Premio Jazmín Chebar otorgará tres millones de pesos a un artista de Utopía y sumará un recorrido por galerías junto al artista y curador Carlos Fernando Herrera.

Son iniciativas con objetivos diferentes, pero que comparten una preocupación: cómo acompañar la producción, estimular el coleccionismo y generar condiciones para que los proyectos puedan desarrollarse más allá de una exposición.

Buenos Aires, con conexiones internacionales

La Zona de Diálogo Internacional, acompañada por Mercedes-Benz, reunirá a 3+1 Arte Contemporânea, de Lisboa; Cecilia Brunson Projects, de Londres; Galerie Jocelyn Wolff, de París; y Galeria Vermelho, de São Paulo.

La programación se complementará con conversaciones abiertas al público en el Museo Sívori, curadas por Aimé Iglesias Lukin y Francisco Lemus, además de un programa de vinculación profesional que busca favorecer el intercambio entre galerías, curadores, coleccionistas y representantes de instituciones.

La presencia internacional amplía perspectivas y puede generar contactos valiosos. Pero la circulación de una escena no se construye únicamente sumando nombres extranjeros a una lista. El verdadero movimiento aparece cuando una visita abre una conversación, una obra encuentra otro contexto o un encuentro profesional se convierte en una colaboración que continúa después de la feria.

Para el arte argentino, ampliar sus redes de circulación es una oportunidad estratégica. El desafío consiste en sostener esos vínculos en el tiempo y lograr que el intercambio no quede limitado a los días de exhibición.

Una agenda de ferias cada vez más amplia

Arteba forma parte de un calendario artístico que suma propuestas y formatos diversos. Junto con Pinta y Affair, este año aparecen también AL HUESO y Skull Fest Art, dos iniciativas que amplían el panorama con nuevas plataformas de encuentro.

La multiplicación de ferias puede favorecer la circulación de artistas, acercar otros públicos y dar visibilidad a escenas diferentes. También invita a formular una pregunta necesaria: ¿cómo se distribuyen la atención, los recursos y las oportunidades de compra cuando la oferta crece?

No todas las ferias persiguen los mismos objetivos ni compiten necesariamente por el mismo público. Cada una tiene su escala, identidad y modelo de trabajo. Pero para las galerías, participar supone inversión, producción, logística y una apuesta comercial que no siempre se traduce en ventas inmediatas. Para los artistas, la circulación puede abrir puertas, aunque también demanda tiempo y recursos.

La cuestión no es discutir la aparición de nuevas iniciativas, sino pensar qué condiciones permiten que ese crecimiento sea sostenible. Una escena artística necesita espacios de exhibición, pero también compradores, instituciones activas, políticas de adquisición y públicos dispuestos a regresar. La expansión de la agenda es una oportunidad; convertirla en un circuito capaz de sostener a sus protagonistas es el desafío.

El recorrido también cuenta

En una superficie de 11.000 metros cuadrados, la arquitectura no es un asunto secundario. Antes de detenerse frente a una obra, el visitante ya atraviesa una serie de decisiones: por dónde entra, qué ve primero, qué galerías encuentra en el camino y qué conexiones establece entre propuestas diferentes.

Por quinto año consecutivo, Horacio Torcello, junto con los arquitectos Julia Derluk y Facundo Cruz, estará a cargo del master plan de Arteba. La organización del espacio condiciona la circulación, pero también puede facilitar encuentros inesperados entre obras, galerías y visitantes.

La programación suma experiencias que buscan ampliar la relación entre arte y participación. Lollapalooza vuelve a estar presente en Utopía con su casita para ser intervenida por un artista, un cruce entre el universo de los festivales y las artes visuales.

También regresa el Comedor Gourmet de Belleza y Felicidad Fiorito, con una propuesta concreta: por cada plato vendido durante la feria, se entrega otro en el barrio. La iniciativa cuenta con el apoyo de Fundación Santander y convierte una acción cotidiana en una forma directa de colaboración.

A través de Vamos a Zoomar, la Fundación acompaña la capacitación de mujeres para tareas vinculadas con la construcción, la logística y el montaje. La propuesta pone el foco en una dimensión menos visible de las exposiciones: el trabajo técnico y material que permite que las obras lleguen a los espacios donde se muestran.

A esto se suman el programa de accesibilidad, desarrollado junto al Museo Moderno y el Gobierno de la Ciudad, y las actividades destinadas a niñas y niños. La feria incorporará además Isla de Ediciones, junto a Fundación Proa, y el Espacio Andreani, con una obra de gran formato de Eva Moro Cafiero curada por Sofía Dourron. La programación incluye también un homenaje a Julio Le Parc.

Son iniciativas de naturaleza y alcance diferentes. Su presencia no resuelve por sí sola las desigualdades de acceso a la cultura, pero amplía la conversación sobre lo que una feria puede poner en juego: formación, participación, trabajo, accesibilidad y experiencias compartidas.

Treinta y cinco años después, la historia sigue abierta

Uno de los momentos destacados de la presentación fue el reconocimiento a Jacobo Fiterman, fundador de Arteba en 1991 y presidente durante su primera década. Al recibir la distinción, reivindicó la misión que orientó el proyecto desde sus comienzos:

«No sé si muchas de las ferias de arte cumplen con la misión que Arteba cumple en Argentina, que es apoyar, dignificar y engrandecer el arte argentino».

(FOTO: Jacobo Fiterman, fundador de Arteba en 1991, recibiendo su reconocimiento por su labor).

La frase resume una aspiración fundacional y permite dimensionar el camino recorrido. Pero también invita a mirar hacia adelante. Una escena artística no se sostiene únicamente con una feria anual: necesita galerías con posibilidades de desarrollo, coleccionistas activos, museos capaces de incorporar obras, artistas con condiciones para producir y espacios donde el trabajo pueda circular.

A los 35 años, Arteba cuenta con una trayectoria consolidada y una estructura de programas que busca extender su alcance durante todo el año. El desafío será que esa estructura se traduzca en resultados sostenidos: nuevas adquisiciones, vínculos profesionales, oportunidades para proyectos emergentes y públicos que encuentren distintas maneras de acercarse al arte.

Una feria puede concentrar al mundo del arte durante unos días. Lo interesante es lo que consigue poner en movimiento: una obra que encuentra su lugar en una colección pública, un artista que llega a otros públicos, una conversación que abre una puerta inesperada.

Después, las luces se apagan, las obras se embalan y cada galería vuelve a su rutina. La feria termina; sus consecuencias, si el trabajo está bien hecho, no necesariamente.

A los 35 años, el desafío de Arteba no es solo seguir convocando al mundo del arte, sino conseguir que ese encuentro deje algo más que una buena edición para recordar.

(Foto grupal desde el escenario con todos los asistentes al desayuno lanzamiento de Arteba: prensa, curadores, coleccionistas, galeristas: Todo el ecosistema artístico presente).

Redactor | Enviado especial | Lic. en Turismo y Gestión Hotelera (USAL) – 2004 Gastón Fournier es gestor cultural, curador y cronista especializado en nuevas tendencias. Su trabajo cruza arte, cultura, turismo, hospitalidad y branding con una mirada sobre ferias y eventos como espacios donde se revelan los cambios de una sociedad: nuevas industrias, nuevas experiencias, nuevas formas de vincularnos y nuevos escenarios para el futuro. Su práctica parte de una convicción: toda experiencia -ya sea una exposición, un hotel, un destino o una publicación- puede convertirse en un espacio de encuentro cuando existe una narrativa capaz de darle sentido.
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