La Justicia de Trelew absolvió a Roxana Ortega, una docente que había sido llevada a juicio por una acusación de presunto abuso contra tres alumnos de la Escuela 201 de Los Aromos.
La decisión fue tomada por la jueza María Tolomei, quien cuestionó especialmente el procedimiento utilizado para obtener los testimonios de los menores durante las entrevistas realizadas en Cámara Gesell. Según sostuvo en los fundamentos del fallo, las declaraciones presentaban problemas metodológicos que impedían determinar qué partes de los relatos podían considerarse confiables.
La magistrada aclaró que su análisis no implicaba afirmar que los menores hubieran mentido. El problema, explicó, estuvo relacionado con la manera en que fueron entrevistados y con la reiteración de los interrogatorios.
De acuerdo con el fallo, los menores fueron entrevistados en numerosas oportunidades y la última de las denuncias apareció seis meses después. Tolomei consideró que hubo “graves problemas de conducción” durante el proceso de obtención de los testimonios y sostuvo que no se respetaron adecuadamente determinados protocolos técnicos destinados a preservar la calidad de la información obtenida.

La jueza también señaló que los relatos habían quedado afectados por esas intervenciones y cuestionó que la profesional encargada de las entrevistas fuera personal de planta del Ministerio Público Fiscal, cuando habitualmente este tipo de procedimientos son realizados por profesionales del Cuerpo Interdisciplinario Forense.
Otro de los elementos considerados durante el juicio fue la ausencia de otras pruebas que permitieran respaldar la acusación. Según el fallo, no había testigos presenciales ni pruebas físicas y tampoco se encontraron en el teléfono celular o en la computadora de Ortega las imágenes comprometedoras que, según la acusación, habría tomado de sus alumnos.
Tolomei fue particularmente crítica con la actuación de la Fiscalía. En su sentencia sostuvo que se había sostenido una acusación de extrema gravedad sin contar con pruebas suficientemente sólidas y consideró que los problemas registrados durante la obtención de los testimonios no podían haber pasado inadvertidos para quienes estaban a cargo de la investigación.
Al mismo tiempo, la jueza hizo una distinción respecto de las familias de los menores. Consideró que la preocupación de los padres por las situaciones relatadas por sus hijos había sido “genuina, sincera y legítima”, aunque entendió que las deficiencias registradas durante la investigación impedían utilizar esos testimonios como sustento suficiente para una condena.
La lectura del fallo se realizó este lunes en Trelew, con la presencia de la fiscal Claudia Ibañez, responsable de la investigación, y de la querellante de las familias, Gladys Olavarría, quien participó de manera remota.
Después de conocer la absolución, Ortega rompió en llanto y abrazó a su madre y a su abogado, Facundo Bonavitta. La docente había atravesado alrededor de dos años de proceso judicial.
A la salida de los tribunales, unas 60 personas entre familiares, amigos y colegas aguardaban a la docente y recibieron la decisión con aplausos y expresiones de apoyo. También hubo familiares de los denunciantes que manifestaron su desacuerdo con el fallo, por lo que se dispuso un cordón policial para evitar enfrentamientos.
La resolución pone el foco en un aspecto especialmente sensible de las investigaciones que involucran a menores: la necesidad de preservar la calidad y las condiciones en las que se obtienen sus testimonios, tanto para proteger a quienes denuncian como para garantizar el debido proceso de las personas acusadas.
En este caso, la jueza concluyó que las irregularidades detectadas durante ese procedimiento afectaron el valor probatorio de los testimonios y, ante la falta de elementos independientes suficientes, resolvió absolver a la docente.