“Tolerar o Aceptar”

“Es mejor aceptar la vida tal como es en realidad y no como la he imaginado”

Paulo Coelho

Cierto día, cuando estaba detenido en un embotellamiento causado por una manifestación, comencé a sentirme muy contrariado como consecuencia del retraso que sufriría por no llegar a tiempo a las reuniones programadas.

En mi diálogo interno, escuchaba la frase “tenés que aceptar esta situación, no tiene sentido, no va a cambiar por más me sienta contrariado”, luego intentaba relajarme y escuchar música mientras tanto, aunque la sensación de frustración y enojo persistía en mí, en segundo plano.

Aprender la diferencia entre tolerancia y aceptación me cambió radicalmente la vida, aceptar me liberaba del estrés, de la ansiedad y de la duda.

La diferencia entre la tolerancia y la aceptación es que la aceptación tiene una forma de renuncia que no plantea más pregunta, ¡”esto está pasando”! y punto, el enojo, la frustración y la ansiedad solo contribuirán a empeorar la situación haciéndola más desagradable, poniendo en jaque mi salud, tanto física como emocional.

Aceptar no significa conformarme, no significa naturalizar, sino evitar la inútil maraña de pensamientos que no nos lleva a ninguna parate. La aceptación es el primer paso para el cambio, “esta pasado esto, ¿qué es necesario hacer para solucionarlo?”

La tolerancia, en cambio, me cubre con un manto de contrariedad que no resuelve nada, solo resisto la situación pagando el correspondiente precio emocional. Cuando voy manejando por la ruta, y estoy muy ajustado con el tiempo, puedo ver algunos vehículos que transitan a 20 km por hora por el carril de la izquierda, entonces pongo la música alta y me pongo a cantar… no estoy aceptando la situación, solo tolerándola.

Puede ser un poco más difícil cuando se trata de la autoaceptación. Hubiese preferido ser más alto, ser más flaco, tener otra nariz; esto nos vuelve expertos en tolerarnos a nosotros mismos, nos quedamos varados en la ruta con una sensación de inquietud en la boca del estómago. De nada sirve colocar la música a todo volumen o cantar más fuerte, nada puedes hacer al respecto.

Aceptar lo que somos y lo que tenemos es el primer paso para nuestro desarrollo y para conseguir la mejor versión de nosotros mismos. Si la vida fuese un juego de cartas, todo el mundo nace con las suyas en particular para jugar la partida. Algunos tienen una buena mano y otros una no tan buena. No se trata de qué cartas tienes, sino de cómo juegas la partida. El hecho de que la otra persona tenga mejores cartas no dice nada acerca de lo bien que lo puedes pasar jugando.

Aceptar las cartas que nos tocó para jugar el juego de la vida es el primer paso, el segundo, decidir hacer de la partida una experiencia inolvidable.

“MÁS QUE UNA VIDA PERFECTA, DESEA UNA VIDA FELIZ”

¡Nos vemos en el siguiente artículo!

Lic. Ariel Gabrielli

arielnqn63@gmail.com