El dato fue confirmado por fuentes judiciales en el marco de una investigación.

El fentanilo contaminado sigue circulando: sólo una parte del lote fue retirada y más de 42 mil ampollas permanecen sin rastro. Las autoridades sanitarias investigan su origen y responsabilidad tras las 54 muertes confirmadas.

La crisis por el fentanilo contaminado sigue generando alarma sanitaria en todo el país. A más de siete meses de la producción del lote 31.202, aún no se ha podido localizar el destino de 42.617 ampollas distribuidas en el sistema de salud argentino. El lote, elaborado el 18 de diciembre de 2024 por los laboratorios HLB Pharma y Ramallo, fue distribuido a clínicas, hospitales y farmacias de distintas provincias antes de que se activara la alerta.

El dato fue confirmado por fuentes judiciales en el marco de una investigación que encabeza el juez federal Ernesto Kreplak, con la intervención de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). La sustancia, un opioide de uso hospitalario, fue adulterada con componentes tóxicos aún bajo análisis, y ya causó 54 muertes confirmadas, aunque se sospecha que podría haber más víctimas no registradas oficialmente, las llamadas “muertes en negro”.

Desde que se detectó la presencia de contaminantes en las ampollas, se desplegó un operativo de emergencia para retirar el lote del mercado. Hasta ahora se lograron recuperar y judicializar más de 64.000 dosis, pero la magnitud del lote original —que incluía 154.530 unidades— y la falta de trazabilidad efectiva complican la tarea de seguimiento.

El fentanilo es una droga de altísima potencia, utilizada en contextos quirúrgicos por su acción analgésica inmediata. En su forma adulterada, sin embargo, puede resultar letal en pocos minutos. Las autoridades temen que parte del lote aún esté en circulación sin el conocimiento de los profesionales de la salud.