El funcionario dejó su cargo tras semanas de presiones internas y disputas con actores clave del sector sanitario. Desde el Gobierno evitaron dar detalles, pero ya buscan reemplazo.
El presidente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), Pablo Cortese, presentó este lunes su renuncia en medio de una creciente tensión institucional dentro del organismo y fuertes disputas comerciales entre laboratorios veterinarios por la importación de vacunas contra la fiebre aftosa.
Cortese tenía 33 años de trayectoria en el Senasa, donde había ingresado en 1992 como monitoreador de frutas cítricas. Fue designado presidente del organismo tras la asunción del gobierno de Javier Milei, en diciembre de 2023. Por el momento, no se informó quién será su reemplazante.
Según confirmaron fuentes cercanas al funcionario, la decisión se originó por el malestar interno que provocó la desregulación del mercado de vacunas veterinarias, especialmente por la aprobación del ingreso de un cargamento de 8300 dosis de la vacuna antiaftosa “Ourovac aftosa Biv”, elaborada por el laboratorio brasileño Ourofino Saúde Animal e importada por Tecnovax SA.
La medida generó un fuerte cruce con otro actor clave del sector, Biogénesis Bagó, que respondió con el envío de una carta documento al propio Cortese y una intimación al secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, exigiendo información sobre el proceso de autorización.
“El conflicto escaló. Pablo es técnico, no político. Se cansó”, resumieron desde su entorno, y no descartaron que pase al sector privado.
El trasfondo del conflicto se remonta al inicio del año, cuando el Gobierno anunció su intención de avanzar con la desregulación del mercado de vacunas veterinarias. Tecnovax había expresado su interés en importar dosis desde Brasil con un precio sustancialmente menor al del mercado local: US$0,60 frente a los US$1,20 que, según la empresa, maneja la industria nacional. Sin embargo, denunciaron trabas regulatorias para competir e insistieron en obtener el registro de la vacuna que ya se utilizaba en el país vecino.
En mayo, el Gobierno habilitó una lista de países autorizados para la importación, en la que inicialmente no figuraba Brasil. La situación cambió con una resolución complementaria del Senasa que habilitó ese origen, lo que profundizó el malestar en los laboratorios locales. Desde el sector, reclaman un criterio de reciprocidad similar al que aplica la Unión Europea, donde los productos deben estar previamente autorizados en el país exportador y viceversa.
La renuncia de Cortese deja al Senasa en un momento clave, en medio de disputas regulatorias, presiones del sector privado y el avance de políticas de apertura comercial impulsadas por el Gobierno.
