Hulk Hogan, uno de los máximos íconos de la lucha libre profesional en Estados Unidos, murió este jueves a los 71 años en su casa de Clearwater, Florida. Según reportó el sitio especializado TMZ, el exluchador habría sufrido un ataque cardíaco durante la mañana, aunque todavía no hay confirmación oficial sobre la causa de su fallecimiento.
El llamado al servicio de emergencias se realizó a las 9:51 a.m., tras lo cual patrulleros y personal médico acudieron al domicilio. Los paramédicos lograron retirarlo con vida, pero Hogan murió camino al hospital, según fuentes citadas por medios estadounidenses.
Retirado de la vida pública en los últimos años, Hogan se había sometido recientemente a una cirugía de cuello en mayo y, según había comentado su esposa Sky –con quien se casó en septiembre de 2023–, se encontraba en proceso de recuperación y con “el corazón fuerte”.

Hogan, cuyo nombre real era Terry Gene Bollea, fue mucho más que un luchador: se convirtió en un fenómeno cultural. Su imagen de músculos bronceados, mostacho rubio, bandana roja y su grito de guerra “Hulkamania” marcó a generaciones de fanáticos desde mediados de los años 80, cuando alcanzó la fama mundial tras consagrarse como campeón de pesos pesados en la World Wrestling Entertainment (WWE).
Su éxito en el ring lo catapultó también al mundo del espectáculo. Participó en películas, programas de televisión y protagonizó un reality show familiar, aunque su carrera mediática se vio opacada en parte por escándalos, como la filtración de un video sexual que generó una gran controversia pública. Pese a ello, el cariño del público estadounidense nunca desapareció, y su figura se mantuvo como un símbolo indiscutido del wrestling.
La “Hulkamania” no solo definió una época sino que ayudó a transformar la lucha libre en un fenómeno global de entretenimiento. Su legado, tanto en el deporte como en la cultura pop, sigue siendo inmenso.



