A pesar de los buenos números y la gran expectativa que había generado su regreso al formato en vivo, Marcelo Tinelli decidió levantar su ciclo de streaming Estamos de paso. La decisión sorprendió a su audiencia, ya que el proyecto había logrado recuperar el espíritu humorístico que lo consagró en los inicios de VideoMatch.
Tinelli, que llevaba varios días ausente, eligió comunicar la noticia personalmente a través de sus redes sociales. “La vida nos pide frenar, escucharnos y estar donde realmente tenemos que estar”, escribió en Instagram, dejando en claro que atraviesa una situación que requiere toda su atención fuera de las cámaras.
El conductor explicó que se trata de un tema estrictamente personal: “Necesito ocuparme de temas familiares y personales que requieren mi presencia y toda mi atención.”
Además, contó que dialogó con su equipo y que la decisión fue consensuada. “No solo me entendieron con enorme generosidad, sino que juntos decidimos que el programa no siga emitiéndose”, sostuvo. Agradeció a sus históricos colaboradores y a quienes se sumaron este año, y prometió que el ciclo regresará en 2026 “con fuerza y entusiasmo renovado”.
La pausa llega en un contexto marcado por tensión en el entorno íntimo del conductor. A principios de noviembre, su hija Juana Tinelli reveló que había recibido una llamada inquietante, en la que le advirtieron que ella y su familia debían “cuidarse mucho”. La confesión desató un vendaval mediático, enfrentamientos familiares y versiones contrapuestas.
Entre las voces más duras apareció Soledad Aquino, exesposa de Tinelli y madre de dos de sus hijas. Primero pidió públicamente que no la involucraran, pero horas más tarde sembró dudas sobre la versión de Juana: “No le creo. Creo que lo inventó para llamar la atención. Para mí nunca la llamaron.”
El nombre Tinelli vuelve así a quedar en el centro de la conversación pública, pero esta vez no por un proyecto televisivo, sino por un momento delicado en su vida personal, que obliga a uno de los conductores más influyentes del país a correrse —al menos por ahora— del foco mediático.
