
A pocos días de cumplirse dos años desde la incursión de militantes de Hamas en el sur de Israel, que dejó 1.200 muertos y más de 200 rehenes, la organización que controla la Franja de Gaza anunció que aceptó el plan de paz impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump.
Trump había dado a Hamas “tres o cuatro días” para aceptar la propuesta, alineada con los planes del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y advirtió que, de no hacerlo, lo “pagaría con el infierno” en territorio palestino. El plan contempla la liberación de las 48 personas que aún permanecen como rehenes, de las cuales se presume que una veintena habría fallecido, según informes de las Fuerzas de Defensa de Israel.
Las autoridades en Gaza informaron que más de 66.000 personas murieron desde el 7 de octubre de 2023 debido a la ofensiva israelí, cifra que fue mencionada por la ONU al señalar que Israel violó la Convención sobre el Genocidio.
En un comunicado, los líderes de Hamas destacaron que la organización “aprecia los esfuerzos árabes, islámicos e internacionales, así como los del presidente Donald Trump, que exigen el fin de la guerra en la Franja de Gaza, el intercambio de prisioneros y la entrada inmediata de ayuda, el rechazo a la ocupación y al desplazamiento del pueblo palestino”.
Tras casi dos años de ataques, que dejaron una población civil afectada por la destrucción de viviendas, el desplazamiento, la hambruna y bombardeos diarios a hospitales y escuelas, Hamas afirmó que aceptó el acuerdo “para lograr el final de la guerra y la retirada total de la Franja de Gaza”. Como parte del pacto, se comprometieron a devolver a todos los rehenes, vivos o muertos, que aún mantienen en su poder.